{"id":1007,"date":"2013-01-15T13:29:14","date_gmt":"2013-01-15T12:29:14","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=1007"},"modified":"2013-01-15T13:29:35","modified_gmt":"2013-01-15T12:29:35","slug":"1007-2","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1007","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo II: El Sano Fomento del Progreso Cultural"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CAP\u00cdTULO II: EL SANO FOMENTO DEL PROGRESO CULTURAL<\/b><\/span><\/h1>\n<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/World-Day-for-Cultural-Diversity.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1008\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=1008\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/World-Day-for-Cultural-Diversity.jpg?fit=558%2C366&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"558,366\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"World-Day-for-Cultural-Diversity\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/World-Day-for-Cultural-Diversity.jpg?fit=300%2C196&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/World-Day-for-Cultural-Diversity.jpg?fit=558%2C366&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1008\" alt=\"World-Day-for-Cultural-Diversity\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/World-Day-for-Cultural-Diversity-300x196.jpg?resize=300%2C196\" width=\"300\" height=\"196\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/World-Day-for-Cultural-Diversity.jpg?resize=300%2C196&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/World-Day-for-Cultural-Diversity.jpg?w=558&amp;ssl=1 558w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Introducci\u00f3n<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>53. Es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdadera y plenamente humano si no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes y los valores naturales. Siempre, pues, que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se hallen unidas estrech\u00edsimamente.<\/p>\n<p>Con la palabra <i>cultura<\/i> se indica, en sentido general, todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales; procura someter el mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace m\u00e1s humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, a trav\u00e9s del tiempo expresa, comunica y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso a todo el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed se sigue que la cultura humana presenta necesariamente un aspecto hist\u00f3rico y social y que la palabra cultura asume con frecuencia un sentido sociol\u00f3gico y etnol\u00f3gico. En este sentido se habla de la pluralidad de culturas. Estilos de vida com\u00fan diversos y escala de valor diferentes encuentran su origen en la distinta manera de servirse de las cosas, de trabajar, de expresarse, de practicar la religi\u00f3n, de comportarse, de establecer leyes e instituciones jur\u00eddicas, de desarrollar las ciencias, las artes y de cultivar la belleza. As\u00ed, las costumbres recibidas forman el patrimonio propio de cada comunidad humana. As\u00ed tambi\u00e9n es como se constituye un medio hist\u00f3rico determinado, en el cual se inserta el hombre de cada naci\u00f3n o tiempo y del que recibe los valores para promover la civilizaci\u00f3n humana.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800080;\"><b>Secci\u00f3n I.- La situaci\u00f3n de la cultura en el mundo actual<\/b><\/span><\/h2>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Nuevos estilos de vida<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>54. Las circunstancia de vida del hombre moderno en el aspecto social y cultural han cambiado profundamente, tanto que se puede hablar con raz\u00f3n de una nueva \u00e9poca de la historia humana. Por ello, nuevos caminos se han abierto para perfeccionar la cultura y darle una mayor expansi\u00f3n. Caminos que han sido preparados por el ingente progreso de las ciencias naturales y de las humanas, incluidas las sociales; por el desarrollo de la t\u00e9cnica, y tambi\u00e9n por los avances en el uso y recta organizaci\u00f3n de los medios que ponen al hombre en comunicaci\u00f3n con los dem\u00e1s. De aqu\u00ed provienen ciertas notas caracter\u00edsticas de la cultura actual: Las ciencias exactas cultivan al m\u00e1ximo el juicio cr\u00edtico; los m\u00e1s recientes estudios de la psicolog\u00eda explican con mayor profundidad la actividad humana; las ciencias hist\u00f3ricas contribuyen mucho a que las cosas se vean bajo el aspecto de su mutabilidad y evoluci\u00f3n; los h\u00e1bitos de vid ay las costumbres tienden a uniformarse m\u00e1s y m\u00e1s; la industrializaci\u00f3n, la urbanizaci\u00f3n y los dem\u00e1s agentes que promueven la vida comunitaria crean nuevas formas de cultura (cultura de masas), de las que nacen nuevos modos de sentir, actuar y descansar; al mismo tiempo, el creciente intercambio entre las diversas naciones y grupos sociales descubre a todos y a cada uno con creciente amplitud los tesoros de las diferentes formas de cultura, y as\u00ed poco a poco se va gestando una forma m\u00e1s universal de cultura, que tanto m\u00e1s promueve y expresa la unidad del g\u00e9nero humano cuanto mejor sabe respetar las particularidades de las diversas culturas.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>El hombre, autor de la cultura<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>55. Cada d\u00eda es mayor el n\u00famero de los hombres y mujeres, de todo grupo o naci\u00f3n, que tienen conciencia de que son ellos los autores y promotores de la cultura de su comunidad. En todo el mundo crece m\u00e1s y m\u00e1s el sentido de la autonom\u00eda y al mismo tiempo de la responsabilidad, lo cual tiene enorme importancia para la madurez espiritual y moral del g\u00e9nero humano. Esto se ve m\u00e1s claro si fijamos la mirada en la unificaci\u00f3n del mundo y en la tarea que se nos impone de edificar un mundo mejor en la verdad y en la justicia. De esta manera somos testigos de que est\u00e1 naciendo un nuevo humanismo, en el que el hombre queda definido principalmente por la responsabilidad hacia sus hermanos y ante la historia.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Dificultades y tareas actuales en este campo<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>56. En esta situaci\u00f3n no hay que extra\u00f1arse de que el hombre, que siente su responsabilidad en orden al progreso de la cultura, alimente una m\u00e1s profunda esperanza, pero al mismo tiempo note con ansiedad las m\u00faltiples antinomias existentes, que \u00e9l mismo debe resolver:<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 debe hacerse para que la intensificaci\u00f3n de las relaciones entre las culturas, que deber\u00eda llevar a un verdadero y fructuoso di\u00e1logo entre los diferentes grupos y naciones, no perturbe la vida de las comunidades, no eche por tierra la sabidur\u00eda de los antepasados ni ponga en peligro el genio propio de los pueblos?<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 forma hay que favorecer el dinamismo y la expansi\u00f3n de la nueva cultura sin que perezca la fidelidad viva a la herencia de las tradiciones? Esto es especialmente urgente all\u00ed donde la cultura, nacida del enorme progreso de la ciencia y de la t\u00e9cnica se ha de compaginar con el cultivo del esp\u00edritu, que se alimenta, seg\u00fan diversas tradiciones, de los estudios cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo la tan r\u00e1pida y progresiva dispersi\u00f3n de las disciplinas cient\u00edficas puede armonizarse con la necesidad de formar su s\u00edntesis y de conservar en los hombres la facultades de la contemplaci\u00f3n y de la admiraci\u00f3n, que llevan a la sabidur\u00eda?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay que hacer para que todos los hombres participen de los bienes culturales en el mundo, si al mismo tiempo la cultura de los especialistas se hace cada vez m\u00e1s inaccesible y compleja?<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 manera, finalmente, hay que reconocer como leg\u00edtima la autonom\u00eda que reclama para s\u00ed la cultura, sin llegar a un humanismo meramente terrestre o incluso contrario a la misma religi\u00f3n?<\/p>\n<p>En medio de estas antinomias se ha de desarrollar hoy la cultura humana, de tal manera que cultive equilibradamente a la persona humana \u00edntegra y ayude a los hombres en las tareas a cuyo cumplimiento todos, y de modo principal los cristianos, est\u00e1n llamados, unidos fraternalmente en una sola familia humana.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800080;\"><b>Secci\u00f3n 2.- Algunos principios para la sana promoci\u00f3n de la cultura<\/b><\/span><\/h2>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La fe y la cultura<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>57. Los cristianos, en marcha hacia la ciudad celeste, deben buscar y gustar las cosas de arriba, lo cual en nada disminuye, antes por el contrario, aumenta, la importancia de la misi\u00f3n que les incumbe de trabajar con todos los hombres en la edificaci\u00f3n de un mundo m\u00e1s humano. En realidad, el misterio de la fe cristiana ofrece a los cristianos valiosos est\u00edmulos y ayudas para cumplir con m\u00e1s intensidad su misi\u00f3n y, sobre todo, para descubrir el sentido pleno de esa actividad que sit\u00faa a la cultura en el puesto eminente que le corresponde en la entera vocaci\u00f3n del hombre.<\/p>\n<p>El hombre, en efecto, cuando con el trabajo de sus manos o con ayuda de los recursos t\u00e9cnicos cultiva la tierra para que produzca frutos y llegue a ser morada digna de toda la familia humana y cuando conscientemente asume su parte en la vida de los grupos sociales, cumple personalmente el plan mismo de Dios, manifestado a la humanidad al comienzo de los tiempos, de someter la tierra y perfeccionar la creaci\u00f3n, y al mismo tiempo se perfecciona a s\u00ed mismo; m\u00e1s a\u00fan, obedece al gran mandamiento de Cristo de entregarse al servicio de los hermanos.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el hombre, cuando se entrega a las diferentes disciplinas de la filosof\u00eda, la historia, las matem\u00e1ticas y las ciencias naturales y se dedica a las artes, puede contribuir sobremanera a que la familia humana se eleve a los conceptos m\u00e1s altos de la verdad, el bien y la belleza y al juicio del valor universal, y as\u00ed sea iluminada mejor por la maravillosa Sabidur\u00eda, que desde siempre estaba con Dios disponiendo todas las cosas con El, jugando en el orbe de la tierra y encontrando sus delicias en estar entre los hijos de los hombres.<\/p>\n<p>Con todo lo cual es esp\u00edritu humano, m\u00e1s libre de la esclavitud de las cosas, puede ser elevado con mayor facilidad al culto mismo y a la contemplaci\u00f3n del Creador. M\u00e1s todav\u00eda, con el impulso de la gracia se dispone a reconocer al Verbo de Dios, que antes de hacerse carne para salvarlo todo y recapitular todo en El, estaba en el mundo como luz verdadera que ilumina a todo hombre (Io 1,9).<\/p>\n<p>Es cierto que el progreso actual de las ciencias y de la t\u00e9cnica, las cuales, debido a su m\u00e9todo, no pueden penetrar hasta las \u00edntimas esencias de las cosas, puede favorecer cierto fenomenismo y agnosticismo cuando el m\u00e9todo de investigaci\u00f3n usado por estas disciplinas se considera sin raz\u00f3n como la regla suprema para hallar toda la verdad. Es m\u00e1s, hay el peligro de que el hombre, confiado con exceso en los inventos actuales, crea que se basta a s\u00ed mismo y deje de buscar ya cosas m\u00e1s altas.<\/p>\n<p>Sin embargo, estas lamentables consecuencias no son efectos necesarios de la cultura contempor\u00e1nea ni deben hacernos caer en la tentaci\u00f3n de no reconocer los valores positivos de \u00e9sta. Entre tales valores se cuentan: el estudio de las ciencias y la exacta fidelidad a la verdad en las investigaciones cient\u00edficas, la necesidad de trabajar conjuntamente en equipos t\u00e9cnicos, el sentido de la solidaridad internacional, la conciencia cada vez m\u00e1s intensa de la responsabilidad de los peritos para la ayuda y la protecci\u00f3n de los hombres, la voluntad de lograr condiciones de vida m\u00e1s aceptables para todos, singularmente para los que padecen privaci\u00f3n de responsabilidad o indigencia cultural. Todo lo cual puede aportar alguna preparaci\u00f3n para recibir el mensaje del Evangelio, la cual puede ser informada con la caridad divina por Aquel que vino a salvar el mundo.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>M\u00faltiples conexiones entre la buena nueva de Cristo y la cultura<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>58. M\u00faltiples son los v\u00ednculos que existen entre el mensaje de salvaci\u00f3n y la cultura humana. Dios, en efecto, al revelarse a su pueblo hasta la plena manifestaci\u00f3n de s\u00ed mismo en el Hijo encarnado, habl\u00f3 seg\u00fan los tipos de cultura propios de cada \u00e9poca.<\/p>\n<p>De igual manera, la Iglesia, al vivir durante el transcurso de la historia en variedad de circunstancias, ha empleado los hallazgos de las diversas culturas para difundir y explicar el mensaje de Cristo en su predicaci\u00f3n a todas las gentes, para investigarlo y comprenderlo con mayor profundidad, para expresarlo mejor en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica y en la vida de la multiforme comunidad de los fieles.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo, la Iglesia, enviada a todos los pueblos sin distinci\u00f3n de \u00e9pocas y regiones, no est\u00e1 ligada de manera exclusiva e indisoluble a raza o naci\u00f3n alguna, a alg\u00fan sistema particular de vida, a costumbre alguna antigua o reciente. Fiel a su propia tradici\u00f3n y consciente a la vez de la universalidad de su misi\u00f3n, puede entrar en comuni\u00f3n con las diversas formas de cultura; comuni\u00f3n que enriquece al mismo tiempo a la propia Iglesia y las diferentes culturas.<\/p>\n<p>La buena nueva de Cristo renueva constantemente la vida y la cultura del hombre, ca\u00eddo, combate y elimina los errores y males que provienen de la seducci\u00f3n permanente del pecado. Purifica y eleva incesantemente la moral de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda como desde sus entra\u00f1as las cualidades espirituales y las tradiciones de cada pueblo y de cada edad, las consolida, perfecciona y restaura en Cristo. As\u00ed, la Iglesia, cumpliendo su misi\u00f3n propia, contribuye, por lo mismo, a la cultura humana y la impulsa, y con su actividad, incluida la lit\u00fargica, educa al hombre en la libertad interior.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Hay que armonizar diferentes valores en el seno de las culturas<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>59. Por las razones expuestas, la Iglesia recuerda a todos que la cultura debe estar subordinada a la perfecci\u00f3n integral de la persona humana, al bien de la comunidad y de la sociedad humana entera. Por lo cual es preciso cultivar el esp\u00edritu de tal manera que se promueva la capacidad de admiraci\u00f3n, de intuici\u00f3n, de contemplaci\u00f3n y de formarse un juicio personal, as\u00ed como el poder cultivar el sentido religioso, moral y social.<\/p>\n<p>Porque la cultura, por dimanar inmediatamente de la naturaleza racional y social del hombre, tiene siempre necesidad de una justa libertad para desarrollarse y de una leg\u00edtima autonom\u00eda en el obrar seg\u00fan sus propios principios. Tiene, por tanto, derecho al respeto y goza de una cierta inviolabilidad, quedando evidentemente a salvo los derechos de la persona y de la sociedad, particular o mundial, dentro de los l\u00edmites del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>El sagrado S\u00ednodo, recordando lo que ense\u00f1\u00f3 el Concilio Vaticano I, declara que \u00abexisten dos \u00f3rdenes de conocimiento\u00bb distintos, el de la fe y el de la raz\u00f3n; y que la Iglesia no proh\u00edbe que \u00ablas artes y las disciplinas humanas gocen de sus propios principios y de su propio m\u00e9todo&#8230;, cada una en su propio campo\u00bb, por lo cual, \u00abreconociendo esta justa libertad\u00bb, la Iglesia afirma la autonom\u00eda leg\u00edtima de la cultura humana, y especialmente la de las ciencias.<\/p>\n<p>Todo esto pide tambi\u00e9n que el hombre, salvados el orden moral y la com\u00fan utilidad, pueda investigar libremente la verdad y manifestar y propagar su opini\u00f3n, lo mismo que practicar cualquier ocupaci\u00f3n, y, por \u00faltimo, que se le informe verazmente acerca de los sucesos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>A la autoridad p\u00fablica compete no el determinar el car\u00e1cter propio de cada cultura, sino el fomentar las condiciones y los medios para promover la vida cultural entre todos aun dentro de las minor\u00edas de alguna naci\u00f3n. Por ello hay que insistir sobre todo en que la cultura, apartada de su propio fin, no sea forzada a servir al poder pol\u00edtico o econ\u00f3mico.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800080;\"><b>Secci\u00f3n 3.- Algunas obligaciones m\u00e1s urgentes de los cristianos respecto a la cultura<\/b><\/span><\/h2>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>El reconocimiento y ejercicio efectivo\u00a0<\/i><\/b><b><i>del derecho personal a la cultura<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>60. Hoy d\u00eda es posible liberar a much\u00edsimos hombres de la miseria de la ignorancia. Por ello, uno de los deberes m\u00e1s propios de nuestra \u00e9poca, sobre todo de los cristianos, es el de trabajar con ah\u00ednco para que tanto en la econom\u00eda como en la pol\u00edtica, as\u00ed en el campo nacional como en el internacional, se den las normas fundamentales para que se reconozca en todas partes y se haga efectivo el derecho a todos a la cultura, exigido por la dignidad de la persona, sin distinci\u00f3n de raza, sexo, nacionalidad, religi\u00f3n o condici\u00f3n social. Es preciso, por lo mismo, procurar a todos una cantidad suficiente de bienes culturales, principalmente de los que constituyen la llamada cultura \u00abb\u00e1sica\u00bb, a fin de evitar que un gran n\u00famero de hombres se vea impedido, por su ignorancia y por su falta de iniciativa, de prestar su cooperaci\u00f3n aut\u00e9nticamente humana al bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Se debe tender a que quienes est\u00e1n bien dotados intelectualmente tengan la posibilidad de llegar a los estudios superiores; y ello de tal forma que, en la medida de lo posible, puedan desempe\u00f1ar en la sociedad las funciones, tareas y servicios que correspondan a su aptitud natural y a la competencia adquirida. As\u00ed podr\u00e1n todos los hombres y todos los grupos sociales de cada pueblo alcanzar el pleno desarrollo de su vida cultural de acuerdo con sus cualidades y sus propias tradiciones.<\/p>\n<p>Es preciso, adem\u00e1s, hacer todo lo posible para que cada cual adquiera conciencia del derecho que tiene a la cultura y del deber que sobre \u00e9l pesa de cultivarse a s\u00ed mismo y de ayudar a los dem\u00e1s. Hay a veces situaciones en la vida laboral que impiden el esfuerzo de superaci\u00f3n cultural del hombre y destruyen en \u00e9ste el af\u00e1n por la cultura. Esto se aplica de modo especial a los agricultores y a los obreros, a los cuales es preciso procurar tales condiciones de trabajo, que, lejos de impedir su cultura humana, la fomenten. Las mujeres ya act\u00faan en casi todos los campos de la vida, pero es conveniente que puedan asumir con plenitud su papel seg\u00fan su propia naturaleza. Todos deben contribuir a que se reconozca y promueva la propia y necesaria participaci\u00f3n de la mujer en la vida cultural.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La educaci\u00f3n para la cultura \u00edntegra del hombre<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>61. Hoy d\u00eda es m\u00e1s dif\u00edcil que antes sintetizar las varias disciplinas y ramas del saber. Porque, al crecer el acervo y la diversidad de elementos que constituyen la cultura, disminuye al mismo tiempo la capacidad de cada hombre para captarlos y armonizarlos org\u00e1nicamente, de forma que cada vez se va desdibujando m\u00e1s la imagen del hombre universal. Sin embargo, queda en pie para cada hombre el deber de conservar la estructura de toda la persona humana, en la que destacan los valores de la inteligencia, voluntad, conciencia y fraternidad; todos los cuales se basan en Dios Creador y han sido sanados y elevados maravillosamente en Cristo.<\/p>\n<p>La madre nutricia de esta educaci\u00f3n es ante todo la familia: en ella los hijos, en un clima de amor, aprenden juntos con mayor facilidad la recta jerarqu\u00eda de las cosas, al mismo tiempo que se imprimen de modo como natural en el alma de los adolescentes formas probadas de cultura a medida que van creciendo.<\/p>\n<p>Para esta misma educaci\u00f3n las sociedades contempor\u00e1neas disponen de recursos que pueden favorecer la cultura universal, sobre todo dada la creciente difusi\u00f3n del libro y los nuevos medios de comunicaci\u00f3n cultural y social. Pues con la disminuci\u00f3n ya generalizada del tiempo de trabajo aumentan para muchos hombres las posibilidades. Empl\u00e9ense los descansos oportunamente para distracci\u00f3n del \u00e1nimo y para consolidar la salud del esp\u00edritu y del cuerpo, ya sea entreg\u00e1ndose a actividades o a estudios libres, ya a viajes por otras regiones (turismo), con los que se afina el esp\u00edritu y los hombres se enriquecen con el mutuo conocimiento; ya con ejercicios y manifestaciones deportivas, que ayudan a conservar el equilibrio espiritual, incluso en la comunidad, y a establecer relaciones fraternas entre los hombres de todas las clases, naciones y razas. Cooperen los cristianos tambi\u00e9n para que las manifestaciones y actividades culturales colectivas, propias de nuestro tiempo, se humanicen y se impregnen de esp\u00edritu cristiano.<\/p>\n<p>Todas estas posibilidades no pueden llevar la educaci\u00f3n del hombre al pleno desarrollo cultural de s\u00ed mismo, si al mismo tiempo se descuida el preguntarse a fondo por el sentido de la cultura y de la ciencia para la persona humana.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Acuerdo entre la cultura humana y la educaci\u00f3n cristiana<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>62. Aunque la Iglesia ha contribuido mucho al progreso de la cultura, consta, sin embargo, por experiencia que por causas contingentes no siempre se ve libre de dificultades al compaginar la cultura con la educaci\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>Estas dificultades no da\u00f1an necesariamente a la vida de fe; por el contrario, pueden estimular la mente a una m\u00e1s cuidadosa y profunda inteligencia de aqu\u00e9lla. Puesto que los m\u00e1s recientes estudios y los nuevos hallazgos de las ciencias, de la historia y de la filosof\u00eda suscitan problemas nuevos que traen consigo consecuencias pr\u00e1cticas e incluso reclaman nuevas investigaciones teol\u00f3gicas. Por otra parte, los te\u00f3logos, guardando los m\u00e9todos y las exigencias propias de la ciencia sagrada, est\u00e1n invitados a buscar siempre un modo m\u00e1s apropiado de comunicar la doctrina a los hombres de su \u00e9poca; porque una cosa es el dep\u00f3sito mismo de la fe, o sea, sus verdades, y otra cosa es el modo de formularlas conservando el mismo sentido y el mismo significado. Hay que reconocer y emplear suficientemente en el trabajo pastoral no s\u00f3lo los principios teol\u00f3gicos, sino tambi\u00e9n los descubrimientos de las ciencias profanas, sobre todo en psicolog\u00eda y en sociolog\u00eda, llevando as\u00ed a los fieles y una m\u00e1s pura y madura vida de fe.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la literatura y el arte son, a su modo, de gran importancia para la vida de la Iglesia. En efecto, se proponen expresar la naturaleza propia del hombre, sus problemas y sus experiencias en el intento de conocerse mejor a s\u00ed mismo y al mundo y de superarse; se esfuerzan por descubrir la situaci\u00f3n del hombre en la historia y en el universo, por presentar claramente las miserias y las alegr\u00edas de los hombres, sus necesidades y sus recurso, y por bosquejar un mejor porvenir a la humanidad. As\u00ed tienen el poder de elevar la vida humana en las m\u00faltiples formas que \u00e9sta reviste seg\u00fan los tiempos y las regiones.<\/p>\n<p>Por tanto, hay que esforzarse para los artistas se sientan comprendidos por la Iglesia en sus actividades y, gozando de una ordenada libertad, establezcan contactos m\u00e1s f\u00e1ciles con la comunidad cristiana. Tambi\u00e9n las nuevas formas art\u00edsticas, que convienen a nuestros contempor\u00e1neos seg\u00fan la \u00edndole de cada naci\u00f3n o regi\u00f3n, sean reconocidas por la Iglesia. Rec\u00edbanse en el santuario, cuando elevan la mente a Dios, con expresiones acomodadas y conforme a las exigencias de la liturgia.<\/p>\n<p>De esta forma, el conocimiento de Dios se manifiesta mejor y la predicaci\u00f3n del Evangelio resulta m\u00e1s transparente a la inteligencia humana y aparece como embebida en las condiciones de su vida.<\/p>\n<p>Vivan los fieles en muy estrecha uni\u00f3n con los dem\u00e1s hombres de su tiempo y esfu\u00e9rcense por comprender su manera de pensar y de sentir, cuya expresi\u00f3n es la cultura. Compaginen los conocimientos de las nuevas ciencias y doctrinas y de los m\u00e1s recientes descubrimientos con la moral cristiana y con la ense\u00f1anza de la doctrina cristiana, para que la cultura religiosa y la rectitud de esp\u00edritu de las ciencias y de los diarios progresos de la t\u00e9cnica; as\u00ed se capacitar\u00e1n para examinar e interpretar todas las cosas con \u00edntegro sentido cristiano.<\/p>\n<p>Los que se dedican a las ciencias teol\u00f3gicas en los seminarios y universidades, emp\u00e9\u00f1ense en colaborar con los hombres versados en las otras materias, poniendo en com\u00fan sus energ\u00edas y puntos de vista. la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica siga profundizando en la verdad revelada sin perder contacto con su tiempo, a fin de facilitar a los hombres cultos en los diversos ramos del saber un m\u00e1s pleno conocimiento de la fe. Esta colaboraci\u00f3n ser\u00e1 muy provechosa para la formaci\u00f3n de los ministros sagrados, quienes podr\u00e1n presentar a nuestros contempor\u00e1neos la doctrina de la Iglesia acerca de Dios, del hombre y del mundo, de forma m\u00e1s adaptada al hombre contempor\u00e1neo y a la vez m\u00e1s gustosamente aceptable por parte de ellos. M\u00e1s a\u00fan, es de desear que numerosos laicos reciban una buena formaci\u00f3n en las ciencias sagradas, y que no pocos de ellos se dediquen <i>ex profeso<\/i> a estos estudios y profundicen en ellos. Pero para que puedan llevar a buen t\u00e9rmino su tarea debe reconocerse a los fieles, cl\u00e9rigos o laicos, la justa libertad de investigaci\u00f3n, de pensamiento y de hacer conocer humilde y valerosamente su manera de ver en los campos que son de su competencia.<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo II: El Sano Fomento del Progreso Cultural\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1007\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo II: El Sano Fomento del Progreso Cultural\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1007\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo II: El Sano Fomento del Progreso Cultural\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Cap\u00edtulo II: El Sano Fomento del Progreso Cultural https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1007\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO II: EL SANO FOMENTO DEL PROGRESO CULTURAL Introducci\u00f3n 53. Es propio de la persona humana el no llegar a un nivel verdadera y plenamente humano si no es mediante la cultura, es decir, cultivando los bienes y los valores naturales. Siempre, pues, que se trata de la vida humana, naturaleza y cultura se hallen &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1007\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":1008,"parent":1001,"menu_order":2,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-1007","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","nodate","item-wrap"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P2YM3J-gf","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1007","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1007"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1007\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1010,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1007\/revisions\/1010"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1001"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1008"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1007"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}