{"id":1011,"date":"2013-01-15T13:44:58","date_gmt":"2013-01-15T12:44:58","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=1011"},"modified":"2013-01-15T13:44:58","modified_gmt":"2013-01-15T12:44:58","slug":"capitulo-iii-la-vida-economico-social","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1011","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo III: La Vida Econ\u00f3mico-Social"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CAP\u00cdTULO III: LA VIDA ECON\u00d3MICO-SOCIAL<\/b><\/span><\/h1>\n<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/portantos_x_twitter.png\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1012\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=1012\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/portantos_x_twitter.png?fit=300%2C300&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"300,300\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"portantos_x_twitter\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/portantos_x_twitter.png?fit=300%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/portantos_x_twitter.png?fit=300%2C300&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-full wp-image-1012\" alt=\"portantos_x_twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/portantos_x_twitter.png?resize=300%2C300\" width=\"300\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/portantos_x_twitter.png?w=300&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/portantos_x_twitter.png?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Algunos aspectos de la vida econ\u00f3mica<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>63. Tambi\u00e9n en la vida econ\u00f3mico-social deben respetarse y promoverse la dignidad de la persona humana, su entera vocaci\u00f3n y el bien de toda la sociedad. Porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ\u00f3mico- social.<\/p>\n<p>La econom\u00eda moderna, como los restantes sectores de la vida social, se caracteriza por una creciente dominaci\u00f3n del hombre sobre la naturaleza, por la multiplicaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de las relaciones sociales y por la interdependencia entre ciudadanos, asociaciones y pueblos, as\u00ed como tambi\u00e9n por la cada vez m\u00e1s frecuente intervenci\u00f3n del poder p\u00fablico. Por otra parte, el progreso en las t\u00e9cnicas de la producci\u00f3n y en la organizaci\u00f3n del comercio y de los servicios han convertido a la econom\u00eda en instrumento capaz de satisfacer mejor las nuevas necesidades acrecentada de la familia humana.<\/p>\n<p>Sin embargo, no faltan motivos de inquietud. Muchos hombres, sobre todo en regiones econ\u00f3micamente desarrolladas, parecen garza por la econom\u00eda, de tal manera que casi toda su vida personal y social est\u00e1 como te\u00f1ida de cierto esp\u00edritu economista tanto en las naciones de econom\u00eda colectivizada como en las otras. En un momento en que el desarrollo de la vida econ\u00f3mica, con tal que se le dirija y ordene de manera racional y humana, podr\u00eda mitigar las desigualdades sociales, con demasiada frecuencia trae consigo un endurecimiento de ellas y a veces hasta un retroceso en las condiciones de vida de los m\u00e1s d\u00e9biles y un desprecio de los pobres. Mientras muchedumbres inmensas carecen de lo estrictamente necesario, algunos, aun en los pa\u00edses menos desarrollados, viven en la opulencia y malgastan sin consideraci\u00f3n. El lujo pulula junto a la miseria. Y mientras unos pocos disponen de un poder ampl\u00edsimo de decisi\u00f3n, muchos carecen de toda iniciativa y de toda responsabilidad, viviendo con frecuencia en condiciones de vida y de trabajo indignas de la persona humana.<\/p>\n<p>Tales desequilibrios econ\u00f3micos y sociales se producen tanto entre los sectores de la agricultura, la industria y los servicios, por un parte, como entre las diversas regiones dentro de un mismo pa\u00eds. Cada d\u00eda se agudiza m\u00e1s la oposici\u00f3n entre las naciones econ\u00f3micamente desarrolladas y las restantes, lo cual puede poner en peligro la misma paz mundial.<\/p>\n<p>Los hombres de nuestro tiempo son cada d\u00eda m\u00e1s sensibles a estas disparidades, porque est\u00e1n plenamente convencidos de que la amplitud de las posibilidades t\u00e9cnicas y econ\u00f3micas que tiene en sus manos el mundo moderno puede y debe corregir este lamentable estado de cosas. Por ello son necesarias muchas reformas en la vida econ\u00f3mico-social y un cambio de mentalidad y de costumbres en todos. A este fin, la Iglesia, en el transcurso de los siglos, a la luz del Evangelio, ha concretado los principios de justicia y equidad, exigidos por la recta raz\u00f3n, tanto en orden a la vida individual y social como en orden a la vida internacional, y los ha manifestado especialmente en estos \u00faltimos tiempos. El Concilio quiere robustecer estos principios de acuerdo con las circunstancias actuales y dar algunas orientaciones, referentes sobre todo a las exigencias del desarrollo econ\u00f3mico.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800080;\"><b>Secci\u00f3n I.- El desarrollo econ\u00f3mico<\/b><\/span><\/h2>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Ley fundamental del desarrollo: el servicio del hombre<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>64. Hoy m\u00e1s que nunca, para hacer frente al aumento de poblaci\u00f3n y responder a las aspiraciones m\u00e1s amplias del g\u00e9nero humano, se tiende con raz\u00f3n a un aumento en la producci\u00f3n agr\u00edcola e industrial y en la prestaci\u00f3n de los servicios. Por ello hay que favorecer el progreso t\u00e9cnico, el esp\u00edritu de innovaci\u00f3n, el af\u00e1n por crear y ampliar nuevas empresas, la adaptaci\u00f3n de los m\u00e9todos productivos, el esfuerzo sostenido de cuantos participan en la producci\u00f3n; en una palabra, todo cuanto puede contribuir a dicho progreso. La finalidad fundamental de esta producci\u00f3n no es el mero incremento de los productos, ni el beneficio, ni el poder, sino el servicio del hombre, del hombre integral, teniendo en cuanta sus necesidades materiales y sus exigencias intelectuales, morales, espirituales y religiosas; de todo hombre, decimos, de todo grupo de hombres, sin distinci\u00f3n de raza o continente. De esta forma, la actividad econ\u00f3mica debe ejercerse siguiendo sus m\u00e9todos y leyes propias, dentro del \u00e1mbito del orden moral, para que se cumplan as\u00ed los designios de Dios sobre el hombre.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>El desarrollo econ\u00f3mico, bajo el control humano<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>65. El desarrollo debe permanecer bajo el control del hombre. No debe quedar en manos de unos pocos o de grupos econ\u00f3micamente poderosos en exceso, ni tampoco en manos de una sola comunidad pol\u00edtica o de ciertas naciones m\u00e1s poderosas. Es preciso, por el contrario, que en todo nivel, el mayor n\u00famero posible de hombres, y en el plano internacional el conjunto de las naciones, puedan tomar parte activa en la direcci\u00f3n del desarrollo. Asimismo es necesario que las iniciativas espont\u00e1neas de los individuos y de sus asociaciones libres colaboren con los esfuerzos de las autoridades p\u00fablicas y se coordinen con \u00e9stos de forma eficaz y coherente.<\/p>\n<p>No se puede confiar el desarrollo ni al solo proceso casi mec\u00e1nico de la acci\u00f3n econ\u00f3mica de los individuos ni a la sola decisi\u00f3n de la autoridad p\u00fablica. Por este motivo hay que calificar de falsas tanto las doctrinas que se oponen a las reformas indispensables en nombre de una falsa libertad como las que sacrifican los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organizaci\u00f3n colectiva de la producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Recuerden, por otra parte, todos los ciudadanos el deber y el derecho que tienen, y que el poder civil ha de reconocer, de contribuir, seg\u00fan sus posibilidades, al progreso de la propia comunidad. En los pa\u00edses menos desarrollados, donde se impone el empleo urgente de todos los recursos, ponen en grave peligro el bien com\u00fan los que retienen sus riquezas improductivamente o los que -salvado el derecho personal de emigraci\u00f3n- privan a su comunidad de los medios materiales y espirituales que \u00e9sta necesita.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Han de eliminarse las enormes desigualdades econ\u00f3mico-sociales<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>66. Para satisfacer las exigencias de la justicia y de la equidad hay que hacer todos los esfuerzos posibles para que, dentro del respeto a los derechos de las personas y a las caracter\u00edsticas de cada pueblo, desaparezcan lo m\u00e1s r\u00e1pidamente posible las enormes diferencias econ\u00f3micas que existen hoy, y frecuentemente aumentan, vinculadas a discriminaciones individuales y sociales. De igual manera, en muchas regiones, teniendo en cuanta las peculiares dificultades de la agricultura tanto en la producci\u00f3n como en la venta de sus bienes, hay que ayudar a los labradores para que aumenten su capacidad productiva y comercial, introduzcan los necesarios cambios e innovaciones, consigan una justa ganancia y no queden reducidos, como sucede con frecuencia, a la situaci\u00f3n de ciudadanos de inferior categor\u00eda. Los propios agricultores, especialmente los j\u00f3venes, apl\u00edquense con af\u00e1n a perfeccionar su t\u00e9cnica profesional, sin la que no puede darse el desarrollo de la agricultura.<\/p>\n<p>La justicia y la equidad exigen tambi\u00e9n que la movilidad, la cual es necesaria en una econom\u00eda progresiva, se ordene de manera que se eviten la inseguridad y la estrechez de vida del individuo y de su familia. Con respecto a los trabajadores que, procedentes de otros pa\u00edses o de otras regiones, cooperan en el crecimiento econ\u00f3mico de una naci\u00f3n o de una provincia, se ha de evitar con sumo cuidado toda discriminaci\u00f3n en materia de remuneraci\u00f3n o de condiciones de trabajo. Adem\u00e1s, la sociedad entera, en particular los poderes p\u00fablicos, deben considerarlos como personas, no simplemente como meros instrumentos de producci\u00f3n; deben ayudarlos para que traigan junto a s\u00ed a sus familiares, se procuren un alojamiento decente, y a favorecer su incorporaci\u00f3n a la vida social del pa\u00eds o de la regi\u00f3n que los acoge. Sin embargo, en cuanto sea posible, deben crearse fuentes de trabajo en las propias regiones.<\/p>\n<p>En las econom\u00edas en per\u00edodo de transici\u00f3n, como sucede en las formas nuevas de la sociedad industrial, en las que, v.gr., se desarrolla la autonom\u00eda, en necesario asegurar a cada uno empleo suficiente y adecuado: y al mismo tiempo la posibilidad de una formaci\u00f3n t\u00e9cnica y profesional congruente. D\u00e9bense garantizar la subsistencia y la dignidad humana de los que, sobre todo por raz\u00f3n de enfermedad o de edad, se ven aquejados por graves dificultades.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\"><span style=\"color: #800080;\"><b>Secci\u00f3n 2.- Algunos principios reguladores<br \/>\ndel conjunto de la vida econ\u00f3mico-social<\/b><\/span><\/h2>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Trabajo, condiciones de trabajo, descanso<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>67. El trabajo humano que se ejerce en la producci\u00f3n y en el comercio o en los servicios es muy superior a los restantes elementos de la vida econ\u00f3mico, pues estos \u00faltimos no tienen otro papel que el de instrumentos.<\/p>\n<p>Pues el trabajo humano, aut\u00f3nomo o dirigido, procede inmediatamente de la persona, la cual marca con su impronta la materia sobre la que trabaja y la somete a su voluntad. Es para el trabajador y para su familia el medio ordinario de subsistencia; por \u00e9l el hombre se une a sus hermanos y les hace un servicio, puede practicar la verdadera caridad y cooperar al perfeccionamiento de la creaci\u00f3n divina. No s\u00f3lo esto. Sabemos que, con la oblaci\u00f3n de su trabajo a Dios, los hombres se asocian a la propia obra redentora de Jesucristo, quien dio al trabajo una dignidad sobre eminente laborando con sus propias manos en Nazaret. De aqu\u00ed se deriva para todo hombre el deber de trabajar fielmente, as\u00ed como tambi\u00e9n el derecho al trabajo. Y es deber de la sociedad, por su parte, ayudar, seg\u00fan sus propias circunstancias, a los ciudadanos para que puedan encontrar la oportunidad de un trabajo suficiente. Por \u00faltimo, la remuneraci\u00f3n del trabajo debe ser tal que permita al hombre y a su familia una vida digna en el plano material, social, cultural y espiritual, teniendo presentes el puesto de trabajo y la productividad de cada uno, as\u00ed como las condiciones de la empresa y el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>La actividad econ\u00f3mica es de ordinario fruto del trabajo asociado de los hombres; por ello es injusto e inhumano organizarlo y regularlo con da\u00f1o de algunos trabajadores. Es, sin embargo, demasiado frecuente tambi\u00e9n hoy d\u00eda que los trabajadores resulten en cierto sentido esclavos de su propio trabajo. Lo cual de ning\u00fan modo est\u00e1 justificado por las llamadas leyes econ\u00f3micas. El conjunto del proceso de la producci\u00f3n debe, pues, ajustarse a las necesidades de la persona y a la manera de vida de cada uno en particular, de su vida familiar, principalmente por lo que toca a las madres de familia, teniendo siempre en cuanta el sexo y la edad. Ofr\u00e9zcase, adem\u00e1s, a los trabajadores la posibilidad de desarrollar sus cualidades y su personalidad en el \u00e1mbito mismo del trabajo. Al aplicar, con la debida responsabilidad, a este trabajo su tiempo y sus fuerzas, disfruten todos de un tiempo de reposo y descanso suficiente que les permita cultivar la vida familiar, cultural, social y religiosa. M\u00e1s a\u00fan, tengan la posibilidad de desarrollar libremente las energ\u00edas y las cualidades que tal vez en su trabajo profesional apenas pueden cultivar.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Participaci\u00f3n en la empresa y en la organizaci\u00f3n\u00a0<\/i><\/b><b><i>general de la econom\u00eda.<\/i><\/b> <b><i>Conflictos laborales<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>68. En las empresas econ\u00f3micas son personas las que se asocian, es decir, hombres libres y aut\u00f3nomos, creados a imagen de Dios. Por ello, teniendo en cuanta las funciones de cada uno, propietarios, administradores, t\u00e9cnicos, trabajadores, y quedando a salvo la unidad necesaria en la direcci\u00f3n, se ha de promover la activa participaci\u00f3n de todos en la gesti\u00f3n de la empresa, seg\u00fan formas que habr\u00e1 que determinar con acierto. Con todo, como en muchos casos no es a nivel de empresa, sino en niveles institucionales superiores, donde se toman las decisiones econ\u00f3micas y sociales de las que depende el porvenir de los trabajadores y de sus hijos, deben los trabajadores participar tambi\u00e9n en semejantes decisiones por s\u00ed mismos o por medio de representantes libremente elegidos.<\/p>\n<p>Entre los derechos fundamentales de la persona humana debe contarse el derecho de los obreros a fundar libremente asociaciones que representen aut\u00e9nticamente al trabajador y puedan colaborar en la recta ordenaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica, as\u00ed como tambi\u00e9n el derecho de participar libremente en las actividades de las asociaciones sin riesgo de represalias. Por medio de esta ordenada participaci\u00f3n, que est\u00e1 unida al progreso en la formaci\u00f3n econ\u00f3mica y social, crecer\u00e1 m\u00e1s y m\u00e1s entre todos el sentido de la responsabilidad propia, el cual les llevar\u00e1 a sentirse colaboradores, seg\u00fan sus medios y aptitudes propias, en la tarea total del desarrollo econ\u00f3mico y social y del logro del bien com\u00fan universal.<\/p>\n<p>En caso de conflictos econ\u00f3mico-sociales, hay que esforzarse por encontrarles soluciones pac\u00edficas. Aunque se ha de recurrir siempre primero a un sincero di\u00e1logo entre las partes, sin embargo, en la situaci\u00f3n presente, la huelga puede seguir siendo medio necesario, aunque extremo, para la defensa de los derechos y el logro de las aspiraciones justas de los trabajadores. B\u00fasquense, con todo, cuanto antes, caminos para negociar y para reanudar el di\u00e1logo conciliatorio.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Los bienes de la tierra est\u00e1n destinados a todos los hombres<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>69. Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todos los hombres y pueblos. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la \u00e9gida de la justicia y con la compa\u00f1\u00eda de la caridad. Sean las que sean las formas de la propiedad, adaptadas a las instituciones leg\u00edtimas de los pueblos seg\u00fan las circunstancias diversas y variables, jam\u00e1s debe perderse de vista este destino universal de los bienes. Por tanto, el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores que leg\u00edtimamente posee como exclusivamente suyas, sino tambi\u00e9n como comunes, en el sentido de que no le aprovechen a \u00e9l solamente, sino tambi\u00e9n a los dem\u00e1s. Por lo dem\u00e1s, el derecho a poseer una parte de bienes suficiente para s\u00ed mismos y para sus familias es un derecho que a todos corresponde. Es \u00e9ste el sentir de los Padres y de los doctores de la Iglesia, quienes ense\u00f1aron que los hombres est\u00e1n obligados a ayudar a los pobres, y por cierto no s\u00f3lo con los bienes superfluos. Quien se halla en situaci\u00f3n de necesidad extrema tiene derecho a tomar de la riqueza ajena lo necesario para s\u00ed. Habiendo como hay tantos oprimidos actualmente por el hambre en el mundo, el sacro Concilio urge a todos, particulares y autoridades, a que, acord\u00e1ndose de aquella frase de los Padres: Alimenta al que muere de hambre, porque, si no lo alimentas, lo matas, seg\u00fan las propias posibilidades, comuniquen y ofrezcan realmente sus bienes, ayudando en primer lugar a los pobres, tanto individuos como pueblos, a que puedan ayudarse y desarrollarse por s\u00ed mismos.<\/p>\n<p>En sociedades econ\u00f3micamente menos desarrolladas, el destino com\u00fan de los bienes est\u00e1 a veces en parte logrado por un conjunto de costumbres y tradiciones comunitarias que aseguran a cada miembro los bienes absolutamente necesarios. Sin embargo, elim\u00ednese el criterio de considerar como en absoluto inmutables ciertas costumbres si no responden ya a las nuevas exigencias de la \u00e9poca presente; pero, por otra parte, conviene no atentar imprudentemente contra costumbres honestas que, adaptadas a las circunstancias actuales, pueden resultar muy \u00fatiles. De igual manera, en las naciones de econom\u00eda muy desarrollada, el conjunto de instituciones consagradas a la previsi\u00f3n y a la seguridad social puede contribuir, por su parte, al destino com\u00fan de los bienes. Es necesario tambi\u00e9n continuar el desarrollo de los servicios familiares y sociales, principalmente de los que tienen por fin la cultura y la educaci\u00f3n. Al organizar todas estas instituciones debe cuidarse de que los ciudadanos no vayan cayendo en una actitud de pasividad con respecto a la sociedad o de irresponsabilidad y ego\u00edsmo.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Inversiones y pol\u00edtica monetaria<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>70. Las inversiones deben orientarse a asegurar posibilidades de trabajo y beneficios suficientes a la poblaci\u00f3n presente y futura. Los responsables de las inversiones y de la organizaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica, tanto los particulares como los grupos o las autoridades p\u00fablicas, deben tener muy presentes estos fines y reconocer su grave obligaci\u00f3n de vigilar, por una parte, a fin de que se provea de lo necesario para una vida decente tanto a los individuos como a toda la comunidad, y, por otra parte, de prever el futuro y establecer un justo equilibrio entre las necesidades actuales del consumo individual y colectivo y las exigencias de inversi\u00f3n para la generaci\u00f3n futura. T\u00e9nganse, adem\u00e1s, siempre presentes las urgentes necesidades de las naciones o de las regiones menos desarrolladas econ\u00f3micamente. En materia de pol\u00edtica monetaria cu\u00eddese no da\u00f1ar al bien de la propia naci\u00f3n o de las ajenas. T\u00f3mense precauciones para que los econ\u00f3micamente d\u00e9biles no queden afectados injustamente por los cambios de valor de la moneda.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Acceso a la propiedad y dominio de los bienes<\/i><\/b>.\u00a0<b><i>Problema de los latifundios<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>71. La propiedad, como las dem\u00e1s formas de dominio privado sobre los bienes exteriores, contribuye a la expresi\u00f3n de la persona y le ofrece ocasi\u00f3n de ejercer su funci\u00f3n responsable en la sociedad y en la econom\u00eda. Es por ello muy importante fomentar el acceso de todos, individuos y comunidades, a alg\u00fan dominio sobre los bienes externos.<\/p>\n<p>La propiedad privada o un cierto dominio sobre los bienes externos aseguran a cada cual una zona absolutamente necesaria para la autonom\u00eda personal y familiar y deben ser considerados como ampliaci\u00f3n de la libertad humana. Por \u00faltimo, al estimular el ejercicio de la tarea y de la responsabilidad, constituyen una de las condiciones de las libertades civiles.<\/p>\n<p>Las formas de este dominio o propiedad son hoy diversas y se diversifican cada d\u00eda m\u00e1s. Todas ellas, sin embargo, contin\u00faan siendo elemento de seguridad no despreciable aun contando con los fondos sociales, derechos y servicios procurados por la sociedad. Esto debe afirmarse no s\u00f3lo de las propiedades materiales, sino tambi\u00e9n de los bienes inmateriales, como es la capacidad profesional.<\/p>\n<p>El derecho de propiedad privada no es incompatible con las diversas formas de propiedad p\u00fablica existentes. El paso de bienes a la propiedad p\u00fablica s\u00f3lo puede ser hecha por la autoridad competente de acuerdo con las exigencias del bien com\u00fan y dentro de los l\u00edmites de este \u00faltimo, supuesta la compensaci\u00f3n adecuada. A la autoridad p\u00fablica toca, adem\u00e1s, impedir que se abuse de la propiedad privada en contra del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>La misma propiedad privada tiene tambi\u00e9n, por su misma naturaleza, una \u00edndole social, cuyo fundamento reside en el destino com\u00fan de los bienes. Cuando esta \u00edndole social es descuidada, la propiedad muchas veces se convierte en ocasi\u00f3n de ambiciones y graves des\u00f3rdenes, hasta el punto de que se da pretexto a sus impugnadores para negar el derecho mismo.<\/p>\n<p>En muchas regiones econ\u00f3micamente menos desarrolladas existen posesiones rurales extensas y aun extens\u00edsimas mediocremente cultivadas o reservadas sin cultivo para especular con ellas, mientras la mayor parte de la poblaci\u00f3n carece de tierras o posee s\u00f3lo parcelas irrisorias y el desarrollo de la producci\u00f3n agr\u00edcola presenta caracteres de urgencia. No raras veces los braceros o los arrendatarios de alguna parte de esas posesiones reciben un salario o beneficio indigno del hombre, carecen de alojamiento decente y son explotados por los intermediarios. Viven en la m\u00e1s total inseguridad y en tal situaci\u00f3n de inferioridad personal, que apenas tienen ocasi\u00f3n de actuar libre y responsablemente, de promover su nivel de vida y de participar en la vida social y pol\u00edtica. Son, pues, necesarias las reformas que tengan por fin, seg\u00fan los casos, el incremento de las remuneraciones, la mejora de las condiciones laborales, el aumento de la seguridad en el empleo, el est\u00edmulo para la iniciativa en el trabajo; m\u00e1s todav\u00eda, el reparto de las propiedades insuficientemente cultivadas a favor de quienes sean capaces de hacerlas valer. En este caso deben asegur\u00e1rseles los elementos y servicios indispensables, en particular los medios de educaci\u00f3n y las posibilidades que ofrece una justa ordenaci\u00f3n de tipo cooperativo. Siempre que el bien com\u00fan exija una expropiaci\u00f3n, debe valorarse la indemnizaci\u00f3n seg\u00fan equidad, teniendo en cuanta todo el conjunto de las circunstancias.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La actividad econ\u00f3mico-social y el reino de Cristo<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>72. Los cristianos que toman parte activa en el movimiento econ\u00f3mico-social de nuestro tiempo y luchan por la justicia y caridad, conv\u00e9nzanse de que pueden contribuir mucho al bienestar de la humanidad y a la paz del mundo. Individual y colectivamente den ejemplo en este campo. Adquirida la competencia profesional y la experiencia que son absolutamente necesarias, respeten en la acci\u00f3n temporal la justa jerarqu\u00eda de valores, con fidelidad a Cristo y a su Evangelio, a fin de que toda su vida, as\u00ed la individual como la social, quede saturada con el esp\u00edritu de las bienaventuranzas, y particularmente con el esp\u00edritu de la pobreza.<\/p>\n<p>Quien con obediencia a Cristo busca ante todo el reino de Dios, encuentra en \u00e9ste un amor m\u00e1s fuerte y m\u00e1s puro para ayudar a todos sus hermanos y para realizar la obra de la justicia bajo la inspiraci\u00f3n de la caridad.<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo III: La Vida Econ\u00f3mico-Social\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1011\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo III: La Vida Econ\u00f3mico-Social\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1011\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo III: La Vida Econ\u00f3mico-Social\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Cap\u00edtulo III: La Vida Econ\u00f3mico-Social https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1011\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO III: LA VIDA ECON\u00d3MICO-SOCIAL Algunos aspectos de la vida econ\u00f3mica 63. Tambi\u00e9n en la vida econ\u00f3mico-social deben respetarse y promoverse la dignidad de la persona humana, su entera vocaci\u00f3n y el bien de toda la sociedad. Porque el hombre es el autor, el centro y el fin de toda la vida econ\u00f3mico- social. 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