{"id":1014,"date":"2013-01-15T13:52:50","date_gmt":"2013-01-15T12:52:50","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=1014"},"modified":"2013-01-15T13:52:50","modified_gmt":"2013-01-15T12:52:50","slug":"capitulo-iv-la-vida-en-la-comunidad-politica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1014","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo IV: La Vida en la Comunidad Pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CAP\u00cdTULO IV: LA VIDA EN LA COMUNIDAD POL\u00cdTICA<\/b><\/span><\/h1>\n<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1015\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=1015\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi.jpg?fit=500%2C290&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"500,290\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi.jpg?fit=300%2C174&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi.jpg?fit=500%2C290&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1015\" alt=\"6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi-300x174.jpg?resize=300%2C174\" width=\"300\" height=\"174\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi.jpg?resize=300%2C174&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/6a00d8341bfb1653ef0154367a5589970c-500wi.jpg?w=500&amp;ssl=1 500w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La vida p\u00fablica en nuestros d\u00edas<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>73. En nuestra \u00e9poca se advierten profundas transformaciones tambi\u00e9n en las estructuras y en las instituciones de los pueblos como consecuencia de la evoluci\u00f3n cultural, econ\u00f3mica y social de estos \u00faltimos. Estas transformaciones ejercen gran influjo en la vida de la comunidad pol\u00edtica principalmente en lo que se refiere a los derechos y deberes de todos en el ejercicio de la libertad pol\u00edtica y en el logro del bien com\u00fan y en lo que toca a las relaciones de los ciudadanos entre s\u00ed y con la autoridad p\u00fablica.<\/p>\n<p>La conciencia m\u00e1s viva de la dignidad humana ha hecho que en diversas regiones del mundo surja el prop\u00f3sito de establecer un orden pol\u00edtico-jur\u00eddico que proteja mejor en la vida p\u00fablica los derechos de la persona, como son el derecho de libre reuni\u00f3n, de libre asociaci\u00f3n, de expresar las propias opiniones y de profesar privada y p\u00fablicamente la religi\u00f3n. Porque la garant\u00eda de los derechos de la persona es condici\u00f3n necesaria para que los ciudadanos, como individuos o como miembros de asociaciones, puedan participar activamente en la vida y en el gobierno de la cosa p\u00fablica.<\/p>\n<p>Con el desarrollo cultural, econ\u00f3mico y social se consolida en la mayor\u00eda el deseo de participar m\u00e1s plenamente en la ordenaci\u00f3n de la comunidad pol\u00edtica. En la conciencia de muchos se intensifica el af\u00e1n por respetar los derechos de las minor\u00edas, sin descuidar los deberes de \u00e9stas para con la comunidad pol\u00edtica; adem\u00e1s crece por d\u00edas el respeto hacia los hombres que profesan opini\u00f3n o religi\u00f3n distintas; al mismo tiempos e establece una mayor colaboraci\u00f3n a fin de que todos los ciudadanos, y no solamente algunos privilegiados, puedan hacer uso efectivo de los derechos personales.<\/p>\n<p>Se reprueban tambi\u00e9n todas las formas pol\u00edticas, vigentes en ciertas regiones, que obstaculizan la libertad civil o religiosa, multiplican las v\u00edctimas de las pasiones y de los cr\u00edmenes pol\u00edticos y desv\u00edan el ejercicio de la autoridad en la prosecuci\u00f3n del bien com\u00fan, para ponerla al servicio de un grupo o de los propios gobernantes.<\/p>\n<p>La mejor manera de llagar a una pol\u00edtica aut\u00e9nticamente humana es fomentar el sentido interior de la justicia, de la benevolencia y del servicio al bien com\u00fan y robustecer las convicciones fundamentales en lo que toca a la naturaleza verdadera de la comunidad pol\u00edtica y al fin, recto ejercicio y l\u00edmites de los poderes p\u00fablicos.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Naturaleza y fin de la comunidad pol\u00edtica<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>74. Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la comunidad civil son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad m\u00e1s amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus energ\u00edas en orden a una mejor procuraci\u00f3n del bien com\u00fan. Por ello forman comunidad pol\u00edtica seg\u00fan tipos institucionales varios. La comunidad pol\u00edtica nace, pues, para buscar el bien com\u00fan, en el que encuentra su justificaci\u00f3n plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia. El bien com\u00fan abarca el conjunto de aquellas condiciones de vida social con las cuales los hombres, las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero son muchos y diferentes los hombres que se encuentran en una comunidad pol\u00edtica, y pueden con todo derecho inclinarse hacia soluciones diferentes. A fin de que, por la pluralidad de pareceres, no perezca la comunidad pol\u00edtica, es indispensable una autoridad que dirija la acci\u00f3n de todos hacia el bien com\u00fan no mec\u00e1nica o desp\u00f3ticamente, sino obrando principalmente como una fuerza moral, que se basa en la libertad y en el sentido de responsabilidad de cada uno.<\/p>\n<p>Es, pues, evidente que la comunidad pol\u00edtica y la autoridad p\u00fablica se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aun cuando la determinaci\u00f3n del r\u00e9gimen pol\u00edtico y la designaci\u00f3n de los gobernantes se dejen a la libre designaci\u00f3n de los ciudadanos.<\/p>\n<p>S\u00edguese tambi\u00e9n que el ejercicio de la autoridad pol\u00edtica, as\u00ed en la comunidad en cuanto tal como en las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los l\u00edmites del orden moral para procurar el bien com\u00fan -concebido din\u00e1micamente- seg\u00fan el orden jur\u00eddico leg\u00edtimamente establecido o por establecer. Es entonces cuando los ciudadanos est\u00e1n obligados en conciencia a obedecer. De todo lo cual se deducen la responsabilidad, la dignidad y la importancia de los gobernantes.<\/p>\n<p>Pero cuando la autoridad p\u00fablica, rebasando su competencia, oprime a los ciudadanos, \u00e9stos no deben rehuir las exigencias objetivas del bien com\u00fan; les es l\u00edcito, sin embargo, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de tal autoridad, guardando los l\u00edmites que se\u00f1ala la ley natural y evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Las modalidades concretas por las que la comunidad pol\u00edtica organiza su estructura fundamental y el equilibrio de los poderes p\u00fablicos pueden ser diferentes, seg\u00fan el genio de cada pueblo y la marcha de su historia. Pero deben tender siempre a formar un tipo de hombre culto, pac\u00edfico y ben\u00e9volo respecto de los dem\u00e1s para provecho de toda la familia humana.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Colaboraci\u00f3n de todos en la vida p\u00fablica<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>75. Es perfectamente conforme con la naturaleza humana que se constituyan estructuras pol\u00edtico-jur\u00eddicas que ofrezcan a todos los ciudadanos, sin discriminaci\u00f3n alguna y con perfecci\u00f3n creciente, posibilidades efectivas de tomar parte libre y activamente en la fijaci\u00f3n de los fundamentos jur\u00eddicos de la comunidad pol\u00edtica, en el gobierno de la cosa p\u00fablica, en la determinaci\u00f3n de los campos de acci\u00f3n y de los l\u00edmites de las diferentes instituciones y en la elecci\u00f3n de los gobernantes. Recuerden, por tanto, todos los ciudadanos el derecho y al mismo tiempo el deber que tienen de votar con libertad para promover el bien com\u00fan. La Iglesia alaba y estima la labor de quienes, al servicio del hombre, se consagran al bien de la cosa p\u00fablica y aceptan las cargas de este oficio.<\/p>\n<p>Para que la cooperaci\u00f3n ciudadana responsable pueda lograr resultados felices en el curso diario de la vida p\u00fablica, es necesario un orden jur\u00eddico positivo que establezca la adecuada divisi\u00f3n de las funciones institucionales de la autoridad pol\u00edtica, as\u00ed como tambi\u00e9n la protecci\u00f3n eficaz e independiente de los derechos. Recon\u00f3zcanse, resp\u00e9tense y promu\u00e9vanse los derechos de las personas, de las familias y de las asociaciones, as\u00ed como su ejercicio, no menos que los deberes c\u00edvicos de cada uno. Entre estos \u00faltimos es necesario mencionar el deber de aportar a la vida p\u00fablica el concurso material y personal requerido por el bien com\u00fan. Cuiden los gobernantes de no entorpecer las asociaciones familiares, sociales o culturales, los cuerpos o las instituciones intermedias, y de no privarlos de su leg\u00edtima y constructiva acci\u00f3n, que m\u00e1s bien deben promover con libertad y de manera ordenada. Los ciudadanos por su parte, individual o colectivamente, eviten atribuir a la autoridad pol\u00edtica todo poder excesivo y no pidan al Estado de manera inoportuna ventajas o favores excesivos, con riesgo de disminuir la responsabilidad de las personas, de las familias y de las agrupaciones sociales.<\/p>\n<p>A consecuencia de la complejidad de nuestra \u00e9poca, los poderes p\u00fablicos se ven obligados a intervenir con m\u00e1s frecuencia en materia social, econ\u00f3mica y cultural para crear condiciones m\u00e1s favorables, que ayuden con mayor eficacia a los ciudadanos y a los grupos en la b\u00fasqueda libre del bien completo del hombre. Seg\u00fan las diversas regiones y la evoluci\u00f3n de los pueblos, pueden entenderse de diverso modo las relaciones entre la socializaci\u00f3n y la autonom\u00eda y el desarrollo de la persona. Esto no obstante, all\u00ed donde por razones de bien com\u00fan se restrinja temporalmente el ejercicio de los derechos, restabl\u00e9zcase la libertad cuanto antes una vez que hayan cambiado las circunstancias. De todos modos, es inhumano que la autoridad pol\u00edtica caiga en formas totalitarias o en formas dictatoriales que lesionen los derechos de la persona o de los grupos sociales.<\/p>\n<p>Cultiven los ciudadanos con magnanimidad y lealtad el amor a la patria, pero sin estrechez de esp\u00edritu, de suerte que miren siempre al mismo tiempo por el bien de toda la familia humana, unida por toda clase de v\u00ednculos entre las razas, pueblos y naciones.<\/p>\n<p>Los cristianos todos deben tener conciencia de la vocaci\u00f3n particular y propia que tienen en la comunidad pol\u00edtica; en virtud de esta vocaci\u00f3n est\u00e1n obligados a dar ejemplo de sentido de responsabilidad y de servicio al bien com\u00fan, as\u00ed demostrar\u00e1n tambi\u00e9n con los hechos c\u00f3mo pueden armonizarse la autoridad y la libertad, la iniciativa personal y la necesaria solidaridad del cuerpo social, las ventajas de la unidad combinada con la provechosa diversidad. El cristiano debe reconocer la leg\u00edtima pluralidad de opiniones temporales discrepantes y debe respetar a los ciudadanos que, aun agrupados, defienden lealmente su manera de ver. Los partidos pol\u00edticos deben promover todo lo que a su juicio exige el bien com\u00fan; nunca, sin embargo, est\u00e1 permitido anteponer intereses propios al bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Hay que prestar gran atenci\u00f3n a la educaci\u00f3n c\u00edvica y pol\u00edtica, que hoy d\u00eda es particularmente necesaria para el pueblo, y, sobre todo para la juventud, a fin de que todos los ciudadanos puedan cumplir su misi\u00f3n en la vida de la comunidad pol\u00edtica. Quienes son o pueden llegar a ser capaces de ejercer este arte tan dif\u00edcil y tan noble que es la pol\u00edtica, prep\u00e1rense para ella y procuren ejercitarla con olvido del propio inter\u00e9s y de toda ganancia venal. Luchen con integridad moral y con prudencia contra la injusticia y la opresi\u00f3n, contra la intolerancia y el absolutismo de un solo hombre o de un solo partido pol\u00edtico; cons\u00e1grense con sinceridad y rectitud, m\u00e1s a\u00fan, con caridad y fortaleza pol\u00edtica, al servicio de todos.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La comunidad pol\u00edtica y la Iglesia<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>76. Es de suma importancia, sobre todo all\u00ed donde existe una sociedad plural\u00edstica, tener un recto concepto de las relaciones entre la comunidad pol\u00edtica y la Iglesia y distinguir netamente entre la acci\u00f3n que los cristianos, aislada o asociadamente, llevan a cabo a t\u00edtulo personal, como ciudadanos de acuerdo con su conciencia cristiana, y la acci\u00f3n que realizan, en nombre de la Iglesia, en comuni\u00f3n con sus pastores.<\/p>\n<p>La Iglesia, que por raz\u00f3n de su misi\u00f3n y de su competencia no se confunde en modo alguno con la comunidad pol\u00edtica ni est\u00e1 ligada a sistema pol\u00edtico alguno, es a la vez signo y salvaguardia del car\u00e1cter trascendente de la persona humana.<\/p>\n<p>La comunidad pol\u00edtica y la Iglesia son independientes y aut\u00f3nomas, cada una en su propio terreno. Ambas, sin embargo, aunque por diverso t\u00edtulo, est\u00e1n al servicio de la vocaci\u00f3n personal y social del hombre. Este servicio lo realizar\u00e1n con tanta mayor eficacia, para bien de todos, cuanto m\u00e1s sana y mejor sea la cooperaci\u00f3n entre ellas, habida cuesta de las circunstancias de lugar y tiempo. El hombre, en efecto, no se limita al solo horizonte temporal, sino que, sujeto de la historia humana, mantiene \u00edntegramente su vocaci\u00f3n eterna. La Iglesia, por su parte, fundada en el amor del Redentor, contribuye a difundir cada vez m\u00e1s el reino de la justicia y de la caridad en el seno de cada naci\u00f3n y entre las naciones. Predicando la verdad evang\u00e9lica e iluminando todos los sectores de la acci\u00f3n humana con su doctrina y con el testimonio de los cristianos, respeta y promueve tambi\u00e9n la libertad y la responsabilidad pol\u00edticas del ciudadano.<\/p>\n<p>Cuando los ap\u00f3stoles y sus sucesores y los cooperadores de \u00e9stos son enviados para anunciar a los hombres a Cristo, Salvador del mundo, en el ejercicio de su apostolado se apoyan sobre el poder de Dios, el cual muchas veces manifiesta la fuerza del Evangelio en la debilidad de sus testigos. Es preciso que cuantos se consagran al ministerio de la palabra de Dios utilicen los caminos y medios propios del Evangelio, los cuales se diferencian en muchas cosas de los medios que la ciudad terrena utiliza.<\/p>\n<p>Ciertamente, las realidades temporales y las realidades sobrenaturales est\u00e1n estrechamente unidas entre s\u00ed, y la misma Iglesia se sirve de medios temporales en cuanto su propia misi\u00f3n lo exige. No pone, sin embargo, su esperanza en privilegios dados por el poder civil; m\u00e1s a\u00fan, renunciar\u00e1 al ejercicio de ciertos derechos leg\u00edtimamente adquiridos tan pronto como conste que su uso puede empa\u00f1ar la pureza de su testimonio o las nuevas condiciones de vida exijan otra disposici\u00f3n. Es de justicia que pueda la Iglesia en todo momento y en todas partes predicar la fe con aut\u00e9ntica libertad, ense\u00f1ar su doctrina social, ejercer su misi\u00f3n entre los hombres sin traba alguna y dar su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden pol\u00edtico, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvaci\u00f3n de las almas, utilizando todos y solos aquellos medios que sean conformes al Evangelio y al bien de todos seg\u00fan la diversidad de tiempos y de situaciones.<\/p>\n<p>Con su fiel adhesi\u00f3n al Evangelio y el ejercicio de su misi\u00f3n en el mundo, la Iglesia, cuya misi\u00f3n es fomentar y elevar todo cuanto de verdadero, de bueno y de bello hay en la comunidad humana, consolida la paz en la humanidad para gloria de Dios<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo IV: La Vida en la Comunidad Pol\u00edtica\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1014\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo IV: La Vida en la Comunidad Pol\u00edtica\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1014\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo IV: La Vida en la Comunidad Pol\u00edtica\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Cap\u00edtulo IV: La Vida en la Comunidad Pol\u00edtica https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1014\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO IV: LA VIDA EN LA COMUNIDAD POL\u00cdTICA La vida p\u00fablica en nuestros d\u00edas 73. 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