{"id":1023,"date":"2013-01-15T16:06:01","date_gmt":"2013-01-15T15:06:01","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=1023"},"modified":"2013-01-15T16:06:01","modified_gmt":"2013-01-15T15:06:01","slug":"gravissimum-educationis","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1023","title":{"rendered":"Gravissimum Educationis"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>PROEMIO<\/b><\/span><\/h1>\n<p align=\"center\"><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p003_1_00.png\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1024\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=1024\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p003_1_00.png?fit=401%2C270&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"401,270\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"p003_1_00\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p003_1_00.png?fit=300%2C201&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p003_1_00.png?fit=401%2C270&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1024\" alt=\"p003_1_00\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p003_1_00-300x201.png?resize=300%2C201\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p003_1_00.png?resize=300%2C201&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/p003_1_00.png?w=401&amp;ssl=1 401w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"justify\">El Santo Concilio Ecum\u00e9nico considera atentamente la importancia decisiva de la educaci\u00f3n en la vida del hombre y su influjo cada vez mayor en el progreso social contempor\u00e1neo. En realidad la verdadera educaci\u00f3n de la juventud, e incluso tambi\u00e9n una constante formaci\u00f3n de los adultos, se hace m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s urgente en las circunstancias actuales. Porque los hombres, mucho mas conscientes de su propia dignidad y deber, desean participar cada vez m\u00e1s activamente en la vida social y, sobre todo, en la econ\u00f3mica y en la pol\u00edtica; los maravillosos progresos de la t\u00e9cnica y de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, y los nuevos medios de comunicaci\u00f3n social, ofrecen a los hombres, que, con frecuencia gozan de un mayor espacio de tiempo libre de otras ocupaciones, la oportunidad de acercarse con facilidad al patrimonio cultural del pensamiento y del esp\u00edritu, y de ayudarse mutuamente con una comunicaci\u00f3n m\u00e1s estrecha que existe entre las distintas asociaciones y entre los pueblos.<\/p>\n<p>En consecuencia, por todas partes se realizan esfuerzos para promover m\u00e1s y m\u00e1s la obra de la educaci\u00f3n; se declaran y se afirman en documentos p\u00fablicos los derechos primarios de los hombres, y sobre todo de los ni\u00f1os y de los padres con respecto a la educaci\u00f3n. Como crece r\u00e1pidamente el n\u00famero de los alumnos, se multiplican por doquier y se perfeccionan las escuelas y otros centros de educaci\u00f3n. Los m\u00e9todos de educaci\u00f3n y de instrucci\u00f3n se van perfeccionando con nuevas experiencias. Se hacen, por cierto, grandes esfuerzos para llevarla a todos los hombres, aunque muchos ni\u00f1os y j\u00f3venes est\u00e1n privados todav\u00eda de la instrucci\u00f3n incluso fundamental, y de tantos otros carecen de una educaci\u00f3n conveniente, en la que se cultiva a un tiempo la verdad y la caridad.<\/p>\n<p>Ahora bien, debiendo la Santa Madre Iglesia atender toda la vida del hombre, incluso la material en cuanto est\u00e1 unida con la vocaci\u00f3n celeste para cumplir el mandamiento recibido de su divino Fundador, a saber, el anunciar a todos loshombres el misterio de la salvaci\u00f3n e instaurar todas las cosas en Cristo, le toca tambi\u00e9n una parte en el progreso y en la extensi\u00f3n de la educaci\u00f3n. Por eso El Sagrado Concilio expone algunos principios fundamentales sobre la educaci\u00f3n cristiana, m\u00e1xime en las escuelas, principios que, una vez terminado el Concilio, deber\u00e1 desarrollar m\u00e1s ampliamente una Comisi\u00f3n especial, y habr\u00e1n de ser aplicados por las Conferencias Episcopales y las diversas condiciones de los pueblos.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><i><b>Derecho universal a la educaci\u00f3n y su noci\u00f3n<\/b><\/i><\/span><\/h3>\n<p>1. Todos los hombres, de cualquier raza, condici\u00f3n y edad, en cuanto participantes de la dignidad de la persona, tienen el derecho inalienable de una educaci\u00f3n, que responda al propio fin, al propio car\u00e1cter; al diferente sexo, y que sea conforme a la cultura y a las tradiciones patrias, y, al mismo tiempo, est\u00e9 abierta a las relaciones fraternas con otros pueblos a fin de fomentar en la tierra la verdadera unidad y la paz. Mas la verdadera educaci\u00f3n se propone la formaci\u00f3n de la persona humana en orden a su fin \u00faltimo y al bien de las varias sociedades, de las que el hombre es miembro y de cuyas responsabilidades deber\u00e1 tomar parte una vez llegado a la madurez.<\/p>\n<p>Hay que ayudar, pues, a los ni\u00f1os y a los adolescentes, teniendo en cuenta el progreso de la psicolog\u00eda, de la pedagog\u00eda y de la did\u00e1ctica, para desarrollar arm\u00f3nicamente sus condiciones f\u00edsicas, morales e intelectuales, a fin de que adquieran gradualmente un sentido m\u00e1s perfecto de la responsabilidad en la cultura ordenada y activa de la propia vida y en la b\u00fasqueda de la verdadera libertad, superando los obst\u00e1culos con valor y constancia de alma. Hay que iniciarlos, conforme avanza su edad, en una positiva y prudente educaci\u00f3n sexual. Hay que prepararlos, adem\u00e1s, para la participaci\u00f3n en la vida social, de forma que, bien instruidos con los medios necesarios y oportunos, puedan participar activamente en los diversos grupos de la sociedad humana, est\u00e9n dispuestos para el di\u00e1logo con los otros y presten su fructuosa colaboraci\u00f3n gustosamente a la consecuci\u00f3n del bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Declara igualmente el Sagrado Concilio que los ni\u00f1os y los adolescentes tienen derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a aceptarlos con adhesi\u00f3n personal y tambi\u00e9n a que se les estimule a conocer y amar m\u00e1s a Dios. Ruega, pues, encarecidamente a todos los que gobiernan los pueblos o est\u00e1n al frente de la educaci\u00f3n, que procuren que la juventud nunca se vea privada de este sagrado derecho. Y exhorta a los hijos de la Iglesia a que presten con generosidad su ayuda en todo el campo de la educaci\u00f3n, sobre todo con el fin de que puedan llegar cuanto antes a todos los rincones de la tierra los oportunos beneficios de la educaci\u00f3n y de la instrucci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La educaci\u00f3n cristiana<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>2. Todos los cristianos, en cuanto han sido regenerados por el agua y el Esp\u00edritu Santo han sido constituidos nuevas criaturas, y se llaman y son hijos de Dios, tienen derecho a la educaci\u00f3n cristiana. La cual no persigue solamente la madurez de la persona humana arriba descrita, sino que busca, sobre todo, que los bautizados se hagan m\u00e1s conscientes cada d\u00eda del don de la fe, mientras son iniciados gradualmente en el conocimiento del misterio de la salvaci\u00f3n; aprendan a adorar a Dios Padre en el esp\u00edritu y en verdad, ante todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica, adapt\u00e1ndose a vivir seg\u00fan el hombre nuevo en justicia y en santidad de verdad, y as\u00ed lleguen al hombre perfecto, en la edad de la plenitud de Cristo y contribuyan al crecimiento del Cuerpo M\u00edstico. Ellos, adem\u00e1s, conscientes de su vocaci\u00f3n, acost\u00fambrense a dar testimonio de la esperanza y a promover la elevaci\u00f3n cristiana del mundo, mediante la cual los valores naturales contenidos en la consideraci\u00f3n integral del hombre redimido por Cristo contribuyan al bien de toda la sociedad.\u00a0Por lo cual, este Santo Concilio recuerda a los pastores de almas su grav\u00edsima obligaci\u00f3n de proveer que todos los fieles disfruten de la educaci\u00f3n cristiana y, sobre todo, los j\u00f3venes, que son la esperanza de la Iglesia.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><i><b>Los educadores<\/b><\/i><\/span><\/h3>\n<p>3. Puesto que los padres han dado la vida a los hijos, est\u00e1n gravemente obligados a la educaci\u00f3n de la prole y, por tanto, ellos son los primeros y principales educadores. Este deber de la educaci\u00f3n familiar es de tanta trascendencia que, cuando falta, dif\u00edcilmente puede suplirse. Es, pues, obligaci\u00f3n de los padres formar un ambiente familiar animado por el amor, por la piedad hacia Dios y hacia los hombres, que favorezca la educaci\u00f3n \u00edntegra personal y social de los hijos. La familia es, por tanto, la primera escuela de las virtudes sociales, de las que todas las sociedades necesitan. Sobre todo, en la familia cristiana, enriquecida con la gracia del sacramento y los deberes del matrimonio, es necesario que los hijos aprendan desde sus primeros a\u00f1os a conocer la fe recibida en el bautismo. En ella sienten la primera experiencia de una sana sociedad humana y de la Iglesia. Por medio de la familia, por fin, se introducen f\u00e1cilmente en la sociedad civil y en el Pueblo de Dios. Consideren, pues, atentamente los padres la importancia que tiene la familia verdaderamente cristiana para la vida y el progreso del Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>El deber de la educaci\u00f3n, que compete en primer lugar a la familia, requiere la colaboraci\u00f3n de toda la sociedad. Adem\u00e1s, pues, de los derechos de los padres y de aquellos a quienes ellos les conf\u00edan parte en la educaci\u00f3n, ciertas obligaciones y derechos corresponden tambi\u00e9n a la sociedad civil, en cuanto a ella pertenece disponer todo lo que se requiere para el bien com\u00fan temporal. Obligaci\u00f3n suya es proveer de varias formas a la educaci\u00f3n de la juventud: tutelar los derechos y obligaciones de los padre y de todos los dem\u00e1s que intervienen en la educaci\u00f3n y colaborar con ellos; conforme al principio del deber subsidiario cuando falta la iniciativa de los padres y de otras sociedades, atendiendo los deseos de \u00e9stos y, adem\u00e1s, creando escuelas e institutos propios, seg\u00fan lo exija el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Por fin, y por una raz\u00f3n particular, el deber de la educaci\u00f3n corresponde a la Iglesia no s\u00f3lo porque debe ser reconocida como sociedad humana capaz de educar, sino, sobre todo, porque tiene el deber de anunciar a todos los hombres el camino de la salvaci\u00f3n, de comunicar a los creyentes la vida de Cristo y de ayudarles con atenci\u00f3n constante para que puedan lograr la plenitud de esta vida. La Iglesia, como Madre, est\u00e1 obligada a dar a sus hijos una educaci\u00f3n que llene su vida del esp\u00edritu de Cristo y, al mismo tiempo, ayuda a todos los pueblos a promover la perfecci\u00f3n cabal de la persona humana, incluso para el bien de la sociedad terrestre y para configurar m\u00e1s humanamente la edificaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><i><b>Varios medios para la educaci\u00f3n cristiana<\/b><\/i><\/span><\/h3>\n<p>4. En el cumplimiento de la funci\u00f3n de educar, la Iglesia se preocupa de todos los medios aptos, sobre todo de los que le son propios, el primero de los cuales es la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica, que ilumina y robustece la fe, anima la vida con el esp\u00edritu de Cristo, lleva a una consciente y activa participaci\u00f3n del misterio lit\u00fargico y alienta a una acci\u00f3n apost\u00f3lica. La Iglesia aprecia mucho y busca penetrar de su esp\u00edritu y dignificar tambi\u00e9n los dem\u00e1s medios, que pertenecen al com\u00fan patrimonio de la humanidad y contribuyen grandemente al cultivar las almas y formar los hombres, como son los medios de comunicaci\u00f3n social, los m\u00faltiples grupos culturales y deportivos, las asociaciones de j\u00f3venes y, sobre todo, las escuelas.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Importancia de la escuela<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>5. Entre todos los medios de educaci\u00f3n, el de mayor importancia es la escuela, que, en virtud de su misi\u00f3n, a la vez que cultiva con asiduo cuidado las facultades intelectuales, desarrolla la capacidad del recto juicio, introduce en el patrimonio de la cultura conquistado por las generaciones pasadas, promueve el sentido de los valores, prepara a la vida profesional, fomenta el trato amistoso entre los alumnos de diversa \u00edndole y condici\u00f3n, contribuyendo a la mutua comprensi\u00f3n; adem\u00e1s, constituye como un centro de cuya laboriosidad y de cuyos beneficios deben participar a un tiempo las familias, los maestros, las diversas asociaciones que promueven la vida cultural, c\u00edvica y religiosa, la sociedad civil y toda la comunidad humana.<\/p>\n<p>Hermosa es, por tanto, y de suma importancia la vocaci\u00f3n de todos los que, ayudando a los padres en el cumplimiento de su deber y en nombre de la comunidad humana, desempe\u00f1an la funci\u00f3n de educar en las escuelas. Esta vocaci\u00f3n requiere dotes especiales de alma y de coraz\u00f3n, una preparaci\u00f3n diligent\u00edsima y una facilidad constante para renovarse y adaptarse.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Obligaciones y derechos de los padres<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>6. Es preciso que los padres, cuya primera e intransferible obligaci\u00f3n y derecho es el de educar a los hijos, tengan absoluta libertad en la elecci\u00f3n de las escuelas. El poder p\u00fablico, a quien pertenece proteger y defender la libertad de los ciudadanos, atendiendo a la justicia distributiva, debe procurar distribuir las ayudas p\u00fablicas de forme que los padres puedan escoger con libertad absoluta, seg\u00fan su propia conciencia, las escuelas para sus hijos.<\/p>\n<p>Por los dem\u00e1s, el Estado debe procurar que a todos los ciudadanos sea accesible la conveniente participaci\u00f3n en la cultura y que se preparen debidamente para el cumplimiento de sus obligaciones y derechos civiles. Por consiguiente, el mismo Estado debe proteger el derecho de los ni\u00f1os a una educaci\u00f3n escolar conveniente, vigilar la capacidad de los maestros y la eficacia de los estudios, mirar por la salud de los alumnos y promover, en general, toda la obra escolar, teniendo en cuenta el principio de que su funci\u00f3n es subsidiario y excluyendo, por tanto, cualquier monopolio de las escuelas, que se opone a os derechos nativos de la persona humana, al progreso y a la divulgaci\u00f3n de la misma cultura, a la convivencia pac\u00edfica de los ciudadanos y al pluralismo que hoy predomina en muchas sociedades.<\/p>\n<p>El Sagrado Concilio exhorta a los cristianos que ayuden de buen grado a encontrar los m\u00e9todos aptos de educaci\u00f3n y de ordenaci\u00f3n de los estudios y a formar a los maestros que puedan educar convenientemente a los j\u00f3venes y que atiendan con sus ayudas, sobre todo por medio de asociaciones de los padres de familia, toda la labor de la escuela m\u00e1xime la educaci\u00f3n moral que en ella debe darse.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La educaci\u00f3n moral y religiosa en todas las escuelas<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>7. Consciente, adem\u00e1s, la Iglesia del grav\u00edsimo deber de procurar cuidadosamente la educaci\u00f3n moral y religiosa de todos sus hijos, es necesario que atienda con afecto particular y con su ayuda a los much\u00edsimos que se educan en escuelas no cat\u00f3licas, ya por medio del testimonio de la vida de los maestros y formadores, ya por la acci\u00f3n apost\u00f3lica de los condisc\u00edpulos, ya, sobre todo, por el ministerio de los sacerdotes y de los seglares, que les ense\u00f1an la doctrina de la salvaci\u00f3n, de una forma acomodada a la edad y a las circunstancias y les prestan ayuda espiritual con medios oportunos y seg\u00fan la condici\u00f3n de las cosas y de los tiempos.<\/p>\n<p>Recuerda a los padres la grave obligaci\u00f3n que les ata\u00f1e de disponer, a aun de exigir, todo lo necesario para que sus hijos puedan disfrutar de tales ayudas y progresen en la formaci\u00f3n cristiana a la par que en la profana. Adem\u00e1s, la Iglesia aplaude cordialmente a las autoridades y sociedades civiles que, teniendo en cuenta el pluralismo de la sociedad moderna y favoreciendo la debida libertad religiosa, ayudan a las familias para que pueda darse a sus hijos en todas las escuelas una educaci\u00f3n conforme a los principios morales y religiosos de las familias.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><i><b>Las escuelas cat\u00f3licas<\/b><\/i><\/span><\/h3>\n<p>8. La presencia de la Iglesia en la tarea de la ense\u00f1anza se manifiesta, sobre todo, por la escuela cat\u00f3lica. Ella busca, no es menor grado que las dem\u00e1s escuelas, los fines culturales y la formaci\u00f3n humana de la juventud. Su nota distintiva es crear un ambiente comunitario escol\u00e1stico, animado por el esp\u00edritu evang\u00e9lico de libertad y de caridad, ayudar a los adolescentes para que en el desarrollo de la propia persona crezcan a un tiempo seg\u00fan la nueva criatura que han sido hechos por el bautismo, y ordenar \u00faltimamente toda la cultura humana seg\u00fan el mensaje de salvaci\u00f3n, de suerte que quede iluminado por la fe el conocimiento que los alumnos van adquiriendo del mundo, de la vida y del hombre. As\u00ed, pues, la escuela cat\u00f3lica, a la par que se abre como conviene a las condiciones del progreso actual, educa a sus alumnos para conseguir eficazmente el bien de la ciudad terrestre y los prepara para servir a la difusi\u00f3n del Reino de Dios, a fin de que con el ejercicio de una vida ejemplar y apost\u00f3lica sean como el fermento salvador de la comunidad humana.<\/p>\n<p>Siendo, pues, la escuela cat\u00f3lica tan \u00fatil para cumplir la misi\u00f3n del pueblo de Dios y para promover el di\u00e1logo entre la Iglesia y la sociedad humana en beneficio de ambas, conserva su importancia trascendental tambi\u00e9n en los momentos actuales. Por lo cual, este Sagrado Concilio proclama de nuevo el derecho de la Iglesia a establecer y dirigir libremente escuelas de cualquier orden y grado, declarado ya en much\u00edsimos documentos del Magisterio, recordando al propio tiempo que el ejercicio de este derecho contribuye grandemente a la libertad de conciencia, a la protecci\u00f3n de los derechos de los padres y al progreso de la misma cultura.<\/p>\n<p>Recuerden los maestros que de ellos depende, sobre todo, el que la escuela cat\u00f3lica pueda llevar a efecto sus prop\u00f3sitos y sus principios. Esfu\u00e9rcense con exquisita diligencia en conseguir la ciencia profana y religiosa avalada por los t\u00edtulos convenientes y procuren prepararse debidamente en el arte de educar conforme a los descubrimientos del tiempo que va evolucionando. Unidos entre s\u00ed y con los alumnos por la caridad, y llenos del esp\u00edritu apost\u00f3lico, den testimonio, tanto con su vida como con su doctrina, del \u00fanico Maestro Cristo.<\/p>\n<p>Colaboren, sobre todo, con los padres; juntamente con ellos tengan en cuenta durante el ciclo educativo la diferencia de sexos y del fin propia fijado por Dios y cada sexo en la familia y en la sociedad; procuren estimular la actividad personal de los alumnos, y terminados los estudios, sigan atendi\u00e9ndolos con sus consejos, con su amistad e incluso con la instituci\u00f3n de asociaciones especiales, llenas de esp\u00edritu eclesial. El Sagrado Concilio declara que la funci\u00f3n de estos maestros es verdadero apostolado, muy conveniente y necesario tambi\u00e9n en nuestros tiempos, constituyendo a la vez un verdadero servicio prestado a la sociedad. Recuerda a los padres cristianos la obligaci\u00f3n de confiar sus hijos, seg\u00fan las circunstancias de tiempo y lugar, a las escuelas cat\u00f3licas, de sostenerlas con todas sus fuerzas y de colaborar con ellas por el bien de sus propios hijos.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Diversas clases de escuelas cat\u00f3licas<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>9. Aunque la escuela cat\u00f3lica pueda adoptar diversas formas seg\u00fan las circunstancias locales, todas las escuelas que dependen en alguna forma de la Iglesia han de conformarse al ejemplar de \u00e9sta. La Iglesia aprecia tambi\u00e9n en mucho las escuelas cat\u00f3licas, a las que, sobre todo, en los territorios de las nuevas Iglesias asisten tambi\u00e9n alumnos no cat\u00f3licos.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en la fundaci\u00f3n y ordenaci\u00f3n de las escuelas cat\u00f3licas, hay que atender a las necesidades de los progresos de nuestro tiempo. Por ello, mientras hay que favorecer las escuelas de ense\u00f1anza primaria y media, que constituyen el fundamento de la educaci\u00f3n, tambi\u00e9n hay que tener muy en cuenta las requeridas por las condiciones actuales, como las escuelas profesionales, las t\u00e9cnicas, los institutos para la formaci\u00f3n de adultos, para asistencia social, para subnormales y la escuela en que se preparan los maestros para la educaci\u00f3n religiosa y para otras formas de educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El Santo Concilio exhorta encarecidamente a los pastores de la Iglesia y a todos los fieles a que ayuden, sin escatimar sacrificios, a las escuelas cat\u00f3licas en el mejor y progresivo cumplimiento de su cometido y, ante todo, en atender a las necesidades de los pobres, a los que se ven privados de la ayuda y del afecto de la familia o que no participan del don de la fe.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><i><b>Facultades y universidades cat\u00f3licas<\/b><\/i><\/span><\/h3>\n<p>10. La Iglesia tiene tambi\u00e9n sumo cuidado de las escuelas superiores, sobre todo de las universidades y facultades. E incluso en las que dependen de ella pretende sistem\u00e1ticamente que cada disciplina se cultive seg\u00fan sus principios, sus m\u00e9todos y la libertad propia de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, de manera que cada d\u00eda sea m\u00e1s profunda la comprensi\u00f3n de las mismas disciplinas, y considerando con toda atenci\u00f3n los problemas y los hallazgos de los \u00faltimos tiempos se vea con m\u00e1s exactitud c\u00f3mo la fe y la raz\u00f3n van arm\u00f3nicamente encaminadas a la verdad, que es una, siguiendo las ense\u00f1anzas de los doctores de la Iglesia, sobre todo de Santo Tom\u00e1s de Aquino. De esta forma, ha de hacerse como p\u00fablica, estable y universal la presencia del pensamiento cristiano en el empe\u00f1o de promover la cultura superior y que los alumnos de estos institutos se formen hombres prestigiosos por su doctrina, preparados para el desempe\u00f1o de las funciones m\u00e1s importantes en la sociedad y testigos de la fe en el mundo.<\/p>\n<p>En las universidades cat\u00f3licas en que no exista ninguna Facultad de Sagrada Teolog\u00eda, haya un instituto o c\u00e1tedra de la misma en que se explique convenientemente, incluso a los alumnos seglares. Puesto que las ciencias avanzan, sobre todo, por las investigaciones especializadas de m\u00e1s alto nivel cient\u00edfico, ha de fomentarse \u00e9sta en las universidades y facultades cat\u00f3licas por los institutos que se dediquen principalmente a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>El Santo Concilio recomienda con inter\u00e9s que se promuevan universidades y facultades cat\u00f3licas convenientemente distribuidas en todas las partes de la tierra, de suerte, sin embargo, que no sobresalgan por su n\u00famero, sino por el prestigio de la ciencia, y que su acceso est\u00e9 abierto a los alumnos que ofrezcan mayores esperanzas, aunque de escasa fortuna, sobre todo a los que vienen de naciones reci\u00e9n formadas.<\/p>\n<p>Puesto que la suerte de la sociedad y de la misma Iglesia est\u00e1 \u00edntimamente unida con el progreso de los j\u00f3venes dedicados a estudios superiores, los pastores de la Iglesia no s\u00f3lo han de tener sumo cuidado de la vida espiritual de los alumnos que frecuentan las universidades cat\u00f3licas, sino que, sol\u00edcitos de la formaci\u00f3n espiritual de todos sus hijos, consultando oportunamente con otros obispos, procuren que tambi\u00e9n en las universidades no cat\u00f3licas existan residencias y centros universitarios cat\u00f3licos, en que sacerdotes, religiosos y seglares, bien preparados y convenientemente elegidos, presten una ayuda permanente espiritual e intelectual a la juventud universitaria. A los j\u00f3venes de mayor ingenio, tanto de las universidades cat\u00f3licas como de las otras, que ofrezcan aptitudes para la ense\u00f1anza y para la investigaci\u00f3n, hay que prepararlos cuidadosamente e incorporarlos al ejercicio de la ense\u00f1anza.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><i><b>Facultades de Ciencias Sagradas<\/b><\/i><\/span><\/h3>\n<p>11. La Iglesia espera mucho de la laboriosidad de las Facultades de ciencias sagradas. Ya que a ellas les conf\u00eda el grav\u00edsimo cometido de formar a sus propios alumnos, no s\u00f3lo para el ministerio sacerdotal, sino, sobre todo, para ense\u00f1ar en los centros eclesi\u00e1sticos de estudios superiores; para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica o para desarrollar las m\u00e1s arduas funciones del apostolado intelectual. A estas facultades pertenece tambi\u00e9n el investigar profundamente en los diversos campos de las disciplinas sagradas de forma que se logre una inteligencia cada d\u00eda m\u00e1s profunda de la Sagrada Revelaci\u00f3n, se descubra m\u00e1s ampliamente el patrimonio de la sabidur\u00eda cristiana transmitida por nuestros mayores, se promueva el di\u00e1logo con los hermanos separados y con los no-cristianos y se responda a los problemas suscitados por el progreso de las ciencias.<\/p>\n<p>Por lo cual, las Facultades eclesi\u00e1sticas, una vez reconocidas oportunamente sus leyes, promuevan con mucha diligencia las ciencias sagradas y las que con ellas se relacionan y sirvi\u00e9ndose incluso de los m\u00e9todos y medios m\u00e1s modernos, formen a los alumnos para las investigaciones m\u00e1s profundas.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La coordinaci\u00f3n escolar<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>12. La cooperaci\u00f3n que en el orden diocesano, nacional o internacional se aprecia y se impone cada d\u00eda m\u00e1s, es tambi\u00e9n sumamente necesaria en el campo escolar; hay que procurar, con todo empe\u00f1o, que se fomente entre las escuelas cat\u00f3licas una conveniente coordinaci\u00f3n y se provea entre \u00e9stas y las dem\u00e1s escuelas la colaboraci\u00f3n que exige el bien de todo el g\u00e9nero humano.<\/p>\n<p>De esta mayor coordinaci\u00f3n y trabajo com\u00fan se recibir\u00e1n frutos espl\u00e9ndidos, sobre todo en el \u00e1mbito de los institutos acad\u00e9micos. Por consiguiente, las diversas facultades de cada universidad han de ayudarse mutuamente en cuanto la materia lo permita. Incluso las mismas universidades han de unir sus aspiraciones y trabajos, promoviendo de mutuo acuerdoreuniones internacionales, distribuy\u00e9ndose las investigaciones cient\u00edficas, comunic\u00e1ndose mutuamente lo hallazgos, intercambiando temporalmente los profesores y proveyendo todo lo que pueda contribuir a una mayor ayuda mutua.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CONCLUSI\u00d3N<\/b><\/span><\/h3>\n<p>El Santo Concilio exhorta encarecidamente a los mismos j\u00f3venes a que, conscientes del valor de la funci\u00f3n educadora, est\u00e9n preparados para abrazarla con generosidad, sobre todo en las regiones en que la educaci\u00f3n de la juventud est\u00e1 en peligro por falta de maestros.<\/p>\n<p>El mismo Santo Concilio, agradeciendo a los sacerdotes, religiosos, religiosas y seglares, que con su entrega evang\u00e9lica se dedican a la educaci\u00f3n y a las escuelas de cualquier g\u00e9nero y grado, los exhorta a que perseveren generosamente en su empe\u00f1o y a que se distingan en la formaci\u00f3n de los alumnos en el esp\u00edritu de Cristo, en el arte pedag\u00f3gico y en el estudio de la ciencia, de forma que no s\u00f3lo promuevan la renovaci\u00f3n interna de la Iglesia, sino que sirvan y acrecienten su ben\u00e9fica presencia en el mundo de hoy, sobre todo en el intelectual.<\/p>\n<p>Todas y cada una de las cosas contenidas en esta Declaraci\u00f3n han obtenido el benepl\u00e1cito de los Padres del Sacrosanto Concilio. Y Nos, en virtud de la potestad apost\u00f3lica recibida de Cristo, juntamente con los Venerables Padre, las aprobamos, decretamos y establecemos con el Esp\u00edritu Santo y mandamos que lo as\u00ed decidido conciliarmente sea promulgado para la gloria de Dios.<\/p>\n<p><i>Roma, en San Pedro, 28 de octubre de 1965.<\/i><\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Gravissimum Educationis\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1023\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Gravissimum Educationis\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1023\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Gravissimum Educationis\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Gravissimum Educationis https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1023\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PROEMIO El Santo Concilio Ecum\u00e9nico considera atentamente la importancia decisiva de la educaci\u00f3n en la vida del hombre y su influjo cada vez mayor en el progreso social contempor\u00e1neo. En realidad la verdadera educaci\u00f3n de la juventud, e incluso tambi\u00e9n una constante formaci\u00f3n de los adultos, se hace m\u00e1s f\u00e1cil y m\u00e1s urgente en las &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1023\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":1024,"parent":840,"menu_order":1,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-1023","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","nodate","item-wrap"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P2YM3J-gv","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1023","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1023"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1023\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1025,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1023\/revisions\/1025"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/840"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1024"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1023"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}