{"id":1043,"date":"2013-01-15T18:20:10","date_gmt":"2013-01-15T17:20:10","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=1043"},"modified":"2013-01-15T18:20:10","modified_gmt":"2013-01-15T17:20:10","slug":"capitulo-iii-las-iglesias-particulares","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1043","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo III: Las Iglesias Particulares"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CAP\u00cdTULO III: LAS IGLESIAS PARTICULARES\u00a0<\/b><\/span><\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1044\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=1044\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5.jpg?fit=627%2C352&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"627,352\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5.jpg?fit=300%2C168&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5.jpg?fit=627%2C352&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1044\" alt=\"Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5-300x168.jpg?resize=300%2C168\" width=\"300\" height=\"168\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5.jpg?resize=300%2C168&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Obispos-Misa-Ano-Fe-AFP_TINIMA20121011_0092_5.jpg?w=627&amp;ssl=1 627w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Incremento de las Iglesias j\u00f3venes<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>19.\u00a0La obra de implantaci\u00f3n de la Iglesia en un determinado grupo de hombres consigue su objetivo determinado cuando la congregaci\u00f3n de los fieles, arraigada ya en la vida social y conformada de alguna manera a la cultura del ambiente, disfruta de cierta estabilidad y firmeza; es decir, est\u00e1 provista de cierto n\u00famero, aunque insuficiente, de sacerdotes nativos, de religiosos y seglares, se ve dotada de los ministerios e instituciones necesarias para vivir, y dilatar la vida del Pueblo de Dios bajo la gu\u00eda del Obispo propio.<\/p>\n<p>En estas Iglesias j\u00f3venes la vida del Pueblo de Dios debe ir madurando por todos los campos de la vida cristiana, que hay que renovar seg\u00fan las normas de este Concilio: las congregaciones de fieles, con mayor conciencia cada d\u00eda, se hacen comunidades vivas de la fe, de la liturgia y de la caridad; los laicos, con su actuaci\u00f3n civil y apost\u00f3lica, se esfuerzan en establecer en la sociedad el orden de la caridady de la justicia; se aplican oportuna y prudentemente los medios de comunicaci\u00f3n social; las familias, por su vida verdaderamente cristiana, se convierten en semilleros de apostolado seglar y de vocaciones sacerdotales y religiosas. Finalmente, la fe se ense\u00f1a mediante una catequesis apropiada, se manifiesta en la liturgia desarrollada conforme al car\u00e1cter del pueblo y por una legislaci\u00f3n can\u00f3nica oportuna se introduce en las buenas instituciones y costumbres locales.<\/p>\n<p>Los Obispos, juntamente con su presbiterio, imbuidos m\u00e1s y m\u00e1s del sentir de Cristo y de la Iglesia, procuran sentir y vivir con toda la Iglesia. Cons\u00e9rvese la \u00edntima uni\u00f3n de las Iglesias j\u00f3venes con toda la Iglesia, cuyos elementos tradicionales deben asociar a la propia cultura, para aumentar con efluvio mutuo de fuerzas de vida del Cuerpo m\u00edstico. Por ello, cult\u00edvense los elementos teol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos y humanos que puedan conducir al fomento de este sentido de comuni\u00f3n con la Iglesia universal.<\/p>\n<p>Pero estas Iglesias, situadas con frecuencia en las regiones m\u00e1s pobres del orbe, se ven todav\u00eda muchas veces en grav\u00edsima penuria de sacerdotes y en la escasez de recursos materiales. Por ello, tienen suma necesidad de que la continua acci\u00f3n misional de toda la Iglesia les suministre los socorros que sirvan, sobre todo, para el desarrollo de la Iglesia local y para la madurez de la vida cristiana. Ayude tambi\u00e9n la acci\u00f3n misional a las Iglesias, fundadas hace tiempo, que se encuentran en cierto estado de retroceso o debilitamiento.<\/p>\n<p>Estas Iglesias, con todo, organicen un plan com\u00fan de acci\u00f3n pastoral y las obras oportunas, para aumentar en n\u00famero, juzgar con mayor seguridad y cultivar con m\u00e1s eficacia las vocaciones para el clero diocesano y los institutos religiosos, de forma que puedan proveerse a s\u00ed mismas, poco a poco, y ayudar a otras.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Actividad misionera de las Iglesias particulares<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>20.\u00a0Como la Iglesia particular debe representar lo mejor que pueda a la Iglesia universal, conozca muy bien que ha sido enviada tambi\u00e9n a aquellos que no creen en Cristo y que viven en el mismo territorio, para servirles de orientaci\u00f3n hacia Cristo con el testimonio de la vida de cada uno de los fieles y de toda la comunidad.<\/p>\n<p>Se requiere, adem\u00e1s, el ministerio de la palabra, para que llegue a todos el Evangelio, El Obispo, en primer lugar, debe ser el heraldo de la fe que lleve nuevos disc\u00edpulos a Cristo. para cumplir debidamente este sublime encargo, conozca \u00edntegramente las condiciones de su grey y las \u00edntimas opiniones de sus conciudadanos acerca de Dios, advirtiendo tambi\u00e9n cuidadosamente los cambios que han introducido las urbanizaciones, las migraciones y el indiferentismo religioso.<\/p>\n<p>Emprendan fervorosamente los sacerdotes nativos la obra de la evangelizaci\u00f3n en las Iglesias j\u00f3venes, trabajando a una son los misioneros extranjeros, con los que forman un presbiterio aunando bajo la autoridad del Obispo, no s\u00f3lo para apacentar a los fieles y celebrar el culto divino, sino tambi\u00e9n para predicar el Evangelio a los infieles. Est\u00e9n dispuestos y cuando se presente la ocasi\u00f3n ofr\u00e9zcanse con valent\u00eda a su Obispo para emprender la obra misionera en las regiones apartadas o abandonadas de la propia di\u00f3cesis o en otras di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>Infl\u00e1mense en el mismo celo los religiosos y religiosas e incluso los laicos para con sus conciudadanos, sobre todo los m\u00e1s pobres.<\/p>\n<p>Preoc\u00fapense las Conferencias Episcopales de que en tiempos determinados se organicen cursos de renovaci\u00f3n b\u00edblica, teol\u00f3gica, espiritual y pastoral, para que el clero, entre las variedades y cambios de vida, adquiera un conocimiento m\u00e1s completo de la teolog\u00eda y de los m\u00e9todos pastorales.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, obs\u00e9rvese reverentemente todo lo que ha establecido este Concilio, sobre todo en el Decreto del \u00abministerio y de la vida de los presb\u00edteros\u00bb.<\/p>\n<p>Para llevar a cabo esta obra misional de la Iglesia particular se requieren ministros id\u00f3neos, que hay que preparar a su tiempo de modo conveniente a las condiciones de cada Iglesia. pero como los hombres tienden, cada vez m\u00e1s, a reunirse en Episcopales establezcan las normas comunes para entablar di\u00e1logo con estos grupos. Y si en algunas regiones se hallan grupos de hombres que se resisten a abrazar la fe cat\u00f3lica porque no pueden acomodarse a la forma especial que haya tomado all\u00ed la Iglesia, se desea que se les atienda particularmente, hasta que puedan juntarse en una comunidad todos los cristianos. cada Obispo llame a su di\u00f3cesis a los misioneros que la Sede Apost\u00f3lica pueda tener preparados para este fin o rec\u00edbalos de buen grado y promueva eficazmente sus empresas.<\/p>\n<p>Para que este celo misional florezca entre los nativos del lugar es muy conveniente que las Iglesias j\u00f3venes participen cuanto antes activamente en la misi\u00f3n universal de la Iglesia, enviando tambi\u00e9n ellos misioneros que anuncien el Evangelio por toda la tierra, aunque sufran escasez de clero. Porque la comuni\u00f3n con la Iglesia universal se completar\u00e1 de alguna forma cuando tambi\u00e9n ellas participen activamente del esfuerzo misional para con otros pueblos.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Fomento del apostolado seglar<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>21. La Iglesia no est\u00e1 verdaderamente fundada, ni vive plenamente, ni es signo perfecto de Cristo entre las gentes, mientras no exista y trabaje con la Jerarqu\u00eda un laicado propiamente dicho. Porque el Evangelio no puede penetrar profundamente en la mentalidad, en la vida y en el trabajo de un pueblo sin la presencia activa de los laicos. Por tanto, desde la fundaci\u00f3n de la Iglesia hay que atender, sobre todo, a la constituci\u00f3n de un laicado cristiano maduro.<\/p>\n<p>Pues los fieles seglares pertenecen plenamente al mismo tiempo, al Pueblo de Dios y a la sociedad civil: pertenecen al pueblo en que han nacido, de cuyos tesoros culturales empezaron a participar por la educaci\u00f3n, a cuya vida est\u00e1n unidos por variados v\u00ednculos sociales, a cuyo progreso cooperan con su esfuerzo en sus profesiones, cuyos problemas sienten ellos como propios y trabajan por solucionar, y pertenecen tambi\u00e9n a Cristo, porque han sido regenerados en la Iglesia por la fe y por el bautismo, para ser de Cristo por la renovaci\u00f3n de la vida y de las obras, para que todo se someta a Dios en Cristo y, por fin, sea Dios todo en todas las cosas.<\/p>\n<p>La obligaci\u00f3n principal de \u00e9stos, hombres y mujeres, es el testimonio de Cristo, que deben dar con la vida y con la palabra en la familia, en el grupo social y en el \u00e1mbito de su profesi\u00f3n. Debe manifestarse en ellos el hombre nuevo creado seg\u00fan Dios en justicia y santidad verdaderas. Han de reflejar esta renovaci\u00f3n de la vida en el ambiente de la sociedad y de la cultura patria, seg\u00fan las tradiciones de su naci\u00f3n. Ellos tienen que conocer esta cultura, restaurarla y conservarla, desarrollarla seg\u00fan las nuevas condiciones y, por fin perfeccionarla en Cristo, para que la fe de Cristo y la vida de la Iglesia no sea ya extra\u00f1a a la sociedad en que viven, sino que empiece a penetrarla y transformarla.<\/p>\n<p>\u00dananse a sus conciudadanos con verdadera caridad, a fin de que en su trato aparezca el nuevo v\u00ednculo de unidad y de solidaridad universal, que fluye del misterio de Cristo. Siembren tambi\u00e9n la fe de Cristo entre sus compa\u00f1eros de vida y de trabajo, obligaci\u00f3n que urge m\u00e1s, porque muchos hombres no pueden o\u00edr hablar del Evangelio ni conocer a Cristo m\u00e1s que por sus vecinos seglares. M\u00e1s a\u00fan, donde sea posible, est\u00e9n preparados los laicos a cumplir la misi\u00f3n especial de anunciar el Evangelio y de comunicar la doctrina cristiana, en una cooperaci\u00f3n m\u00e1s inmediata con la Jerarqu\u00eda para dar vigor a la Iglesia naciente.<\/p>\n<p>Los ministros de la Iglesia, por su parte, aprecien grandemente el laborioso apostolado activo de los laicos. F\u00f3rmenlos para que, como miembros de Cristo, sean conscientes de su responsabilidad en favor de todos los hombres; intr\u00fayanlos profundamente en el misterio de Cristo, in\u00edcienlos en m\u00e9todos pr\u00e1cticos y as\u00edstanles en las dificultades, seg\u00fan la constituci\u00f3n\u00a0<i>Lumen Gentium<\/i>\u00a0y el decreto<i>Apostolicam Actuositatem<\/i>.<\/p>\n<p>Observando, pues, las funciones y responsabilidades propias de los pastores y de los laicos, toda Iglesia joven d\u00e9 testimonio vivo y firme de Cristo para convertirse en signo brillante de la salvaci\u00f3n, que nos vino a trav\u00e9s de El.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Diversidad en la unidad<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>22.\u00a0La semilla, que es la palabra de Dios, al germinar absorbe el jugo de la tierra buena, regada con el roc\u00edo celestial, y lo transforma y lo asimila para dar al fin fruto abundante. Ciertamente, a semejanza del plan de la Encarnaci\u00f3n, las Iglesias j\u00f3venes, radicadas en Cristo y edificadas sobre el fundamento de los Ap\u00f3stoles, toman, en intercambio admirable, todas las riquezas de las naciones que han sido dadas a Cristo en herencia (Cf.\u00a0<i>Sal<\/i>., 2,8). Ellas reciben de las costumbres y tradiciones, de la sabidur\u00eda y doctrina, de las artes e instituciones de los pueblos todo lo que puede servir para expresar la gloria del Creador, para explicar la gracia del Salvador y para ordenar debidamente la vida cristiana.<\/p>\n<p>Para conseguir este prop\u00f3sito es necesario que en cada gran territorio sociocultural se promuevan los estudios teol\u00f3gicos por los que se sometan a nueva investigaci\u00f3n, a la luz de la tradici\u00f3n de la Iglesia universal, los hechos y las palabras reveladas por Dios, consignadas en las Sagradas Escrituras y explicadas por los Padres y el Magisterio de la Iglesia. As\u00ed aparecer\u00e1 m\u00e1s claramente por qu\u00e9 caminos puede llegar la fe a la inteligencia, teniendo en cuenta la filosof\u00eda y la sabidur\u00eda de los pueblos, y de qu\u00e9 forma pueden compaginarse las costumbres, el sentido de la vida y el orden social con las costumbres manifestadas por la divina revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Con ello se descubrir\u00e1n los caminos para una acomodaci\u00f3n m\u00e1s profunda en todo el \u00e1mbito de la vida cristiana. Con este modo de proceder se excluir\u00e1 toda clase de sincretismo y de falso particularismo, se acomodar\u00e1n la vida cristiana a la \u00edndole y al car\u00e1cter de cualquier cultura, y ser\u00e1n asumidas en la unidad cat\u00f3lica las tradiciones particulares, con las cualidades propias de cada raza, ilustradas con la luz del Evangelio. Por fin, las Iglesias particulares j\u00f3venes, adornadas con sus tradiciones, tendr\u00e1n su lugar en la comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica, permaneciendo \u00edntegro el primado de la c\u00e1tedra de Pedro, que preside a la asamblea universal de la caridad.<\/p>\n<p>Es, por tanto, conveniente que las Conferencias Episcopales se unan entre s\u00ed dentro de los l\u00edmites de cada uno de los grandes territorios socioculturales, de suerte que puedan conseguir de com\u00fan cuerdo este objetivo de la adaptaci\u00f3n.<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo III: Las Iglesias Particulares\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1043\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo III: Las Iglesias Particulares\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1043\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo III: Las Iglesias Particulares\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Cap\u00edtulo III: Las Iglesias Particulares https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1043\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO III: LAS IGLESIAS PARTICULARES\u00a0 Incremento de las Iglesias j\u00f3venes 19.\u00a0La obra de implantaci\u00f3n de la Iglesia en un determinado grupo de hombres consigue su objetivo determinado cuando la congregaci\u00f3n de los fieles, arraigada ya en la vida social y conformada de alguna manera a la cultura del ambiente, disfruta de cierta estabilidad y firmeza; &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1043\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":1044,"parent":1032,"menu_order":4,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-1043","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","nodate","item-wrap"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P2YM3J-gP","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1043"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1043\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1045,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1043\/revisions\/1045"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1032"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1044"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}