{"id":1046,"date":"2013-01-15T18:27:13","date_gmt":"2013-01-15T17:27:13","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=1046"},"modified":"2013-01-15T18:53:27","modified_gmt":"2013-01-15T17:53:27","slug":"capitulo-v-los-misioneros","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1046","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo IV: Los Misioneros"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CAP\u00cdTULO IV: LOS MISIONEROS<\/b><\/span><\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1047\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=1047\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3.jpg?fit=900%2C1351&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"900,1351\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"im1spafoto3\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3.jpg?fit=199%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3.jpg?fit=682%2C1024&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1047\" alt=\"im1spafoto3\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3-199x300.jpg?resize=199%2C300\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3.jpg?resize=199%2C300&amp;ssl=1 199w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3.jpg?resize=682%2C1024&amp;ssl=1 682w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/im1spafoto3.jpg?w=900&amp;ssl=1 900w\" sizes=\"auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>La vocaci\u00f3n misionera<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>23.\u00a0Aunque a todo disc\u00edpulo de Cristo incumbe el deber de propagar la fe seg\u00fan su condici\u00f3n, Cristo Se\u00f1or, de entre los disc\u00edpulos, llama siempre a los que quiere para que lo acompa\u00f1en y los env\u00eda a predicar a las gentes. Por lo cual, por medio del Esp\u00edritu Santo, que distribuye los carismas seg\u00fan quiere para com\u00fan utilidad, inspira la vocaci\u00f3n misionera en el coraz\u00f3n de cada uno y suscita al mismo tiempo en la Iglesia institutos, que reciben como misi\u00f3n propia el deber de la evangelizaci\u00f3n, que pertenece a toda la Iglesia.<\/p>\n<p>Porque son sellados con una vocaci\u00f3n especial los que, dotados de un car\u00e1cter natural conveniente, id\u00f3neos por sus buenas dotes e ingenio, est\u00e1n dispuestos a emprender la obra misional, sean nativos del lugar o extranjeros: sacerdotes, religiosos o laicos. Enviados por la autoridad leg\u00edtima, se dirigen con fe y obediencia a los que est\u00e1n lejos de Cristo, segregados para la obra a que han sido llamados (Cf.\u00a0<i>Act<\/i>., 13,2), como ministros del Evangelio, \u00abpara que la oblaci\u00f3n de los gentiles sea aceptada y santificada por el Esp\u00edritu Santo\u00bb (<i>Rom<\/i>. 15,16).<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Espiritualidad misionera<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>24.\u00a0El hombre debe responder al llamamiento de Dios, de suerte que no asintiendo a la carne ni a la sangre, se entregue totalmente a la obra del Evangelio. pero no puede dar esta respuesta, si no le mueve y fortalece el Esp\u00edritu Santo. El enviado entra en la vida y en la misi\u00f3n de Aquel que \u00abse anonad\u00f3 tomando la forma de siervo\u00bb. Por eso debe estar dispuesto a permanecer durante toda su vida en la vocaci\u00f3n, a renunciarse a s\u00ed mismo y a todo lo que pose\u00eda y a \u00abhacerse todo a todos\u00bb.<\/p>\n<p>El que anuncia el Evangelio entre los gentiles d\u00e9 a conocer con confianza el misterio de Cristo, cuyo legado es, de suerte que se atreva a hablar de El como conviene, no avergonz\u00e1ndose del esc\u00e1ndalo de la cruz. Siguiendo las huellas de su Maestro, manso y humilde de coraz\u00f3n, manifieste que su yugo es suave y su carga ligera. D\u00e9 testimonio de su Se\u00f1or con su vida enteramente evang\u00e9lica, con mucha paciencia, con longanimidad, con suavidad, con caridad sincera, y si es necesario, hasta con la propia sangre.<\/p>\n<p>Dios le conceder\u00e1 valor y fortaleza para que vea la abundancia de gozo que se encierra en la experiencia intensa de la tribulaci\u00f3n y de la absoluta pobreza. Est\u00e9 convencido de que la obediencia es la virtud caracter\u00edstica del ministro de Cristo, que redimi\u00f3 al mundo con su obediencia.<\/p>\n<p>A fin de no descuidar la gracia que poseen, los heraldos del Evangelio han de renovar su esp\u00edritu constantemente. Los ordinarios y superiores re\u00fanan en tiempos determinados a los misioneros para que se tonifiquen en la esperanza de la vocaci\u00f3n y se renueven en el ministerio apost\u00f3lico, estableciendo incluso algunas casas apropiadas para ello.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Formaci\u00f3n espiritual y moral<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>25.\u00a0El futuro misionero ha de prepararse con una especial formaci\u00f3n espiritual y moral para un empe\u00f1o tan elevado. Debe ser capaz de iniciativas constantes para continuar los trabajos hasta el fin, perseverante en las dificultades, paciente y fuerte en sobrellevar la soledad, el cansancio y el trabajo infructuoso. Se presentar\u00e1 a los hombres con mente abierta y coraz\u00f3n dilatado; recibir\u00e1n con gusto los cargos que se le conf\u00eden; se acomodar\u00e1 generosamente a las costumbres ajenas y a las cambiantes condiciones de los pueblos, ayudar\u00e1 a sus hermanos y a todos los que se dedican a la misma obra con esp\u00edritu de concordia y de caridad mutua, de suerte que imitando, juntamente con los fieles, la comunidad apost\u00f3lica, constituyan un solo coraz\u00f3n y una sola alma (Cf.\u00a0<i>Act<\/i>., 2,42; 4,32).<\/p>\n<p>Ejerc\u00edtense, cult\u00edvense y n\u00fatranse cuidadosamente de vida espiritual estas disposiciones de alma ya desde el tiempo de la formaci\u00f3n. Lleno de fe viva y de esperanza firme, el misionero sea hombre de oraci\u00f3n: infl\u00e1mese en el esp\u00edritu de fortaleza, de amor y de templanza; aprenda a contentarse con lo que tiene; lleve en s\u00ed mismo con esp\u00edritu de sacrificio la muerte de Jes\u00fas, para que la vida de Jes\u00fas obre en aquellos a los que es enviado; llevado del celo por las almas g\u00e1stelo todo y sacrif\u00edquese a s\u00ed mismo por ellas, de forma que crezca \u00bb en el amor de Dios y del pr\u00f3jimo con el cumplimiento diario de su ministerio\u00bb. Cumpliendo as\u00ed con Cristo la voluntad del Padre continuar\u00e1 su misi\u00f3n bajo la autoridad jer\u00e1rquica de la Iglesia y cooperar\u00e1 al misterio de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Formaci\u00f3n doctrinal y apost\u00f3lica<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>26. Los que hayan de ser enviados a los diversos pueblos como buenos ministros de Jesucristo, est\u00e9n nutridos \u00abcon las palabras de la fe y de la buena doctrina\u00bb, que tomar\u00e1n ante todo, de la Sagrada Escritura, estudiando a fondo el Misterio de Cristo, cuyos heraldos y testigos han de ser.<\/p>\n<p>Por lo cual todos los misioneros &#8211; sacerdotes, hermanos, hermanas, laicos, cada uno seg\u00fan su condici\u00f3n- han de prepararse y formarse para que no se vean incapaces ante las exigencias de su labor futura. Disp\u00f3ngase ya desde el principio su formaci\u00f3n doctrinal de suerte que abarque la universalidad de la Iglesia y la diversidad de los pueblos. Esto se refiere a todas las disciplinas, con las que se preparan para el cumplimiento de su ministerio, y las otras ciencias, que aprenden \u00fatilmente para alcanzar los conocimientos ordinarios sobre pueblos, culturas y religiones, con miras no s\u00f3lo al pasado, sino tambi\u00e9n a la \u00e9poca actual. El que haya de ir a un pueblo extranjero aprecie debidamente su patrimonio, su lengua y sus costumbres. Es necesario, sobre todo, al futuro misionero dedicarse a los estudios misionol\u00f3gicos; es decir, conocer la doctrina y las disposiciones de la Iglesia sobre la actividad misional, saber qu\u00e9 cambios han recorrido los mensajeros. del Evangelio en el decurso de los siglos, la situaci\u00f3n actual de las misiones y tambi\u00e9n los m\u00e9todos considerados hoy como m\u00e1s eficaces.<\/p>\n<p>Aunque toda esta formaci\u00f3n ha de estar llena de solicitud pastoral, ha de darse, sin embargo, una especial y ordenada formaci\u00f3n apost\u00f3lica, te\u00f3rica y pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Aprendan bien y prep\u00e1rense en catequ\u00e9tica el mayor n\u00famero posible de hermanos y de hermanas para que puedan colaborar mejor en el apostolado.<\/p>\n<p>Es necesario tambi\u00e9n que los que se dedican por un tiempo determinado a la actividad misionera adquieran una formaci\u00f3n apropiada a su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero esta diversa formaci\u00f3n ha de completarse en la regi\u00f3n a la que ser\u00e1n enviados, de suerte que los misioneros conozcan ampliamente la historia, las estructuras sociales y las costumbres de los pueblos, est\u00e9n bien enterados del orden moral, de los preceptos religiosos y de su mentalidad acerca de Dios, del mundo y del hombre, conforme a sus sagradas tradiciones. Aprendan las lenguas hasta el punto de poder usarlas con soltura y elegancia, y encontrar en ello una m\u00e1s f\u00e1cil penetraci\u00f3n en las mentes y en los corazones de los hombres. Han de ser iniciados, como es debido, en las necesidades pastorales caracter\u00edsticas de cada pueblo.<\/p>\n<p>Algunos han de prepararse tambi\u00e9n de un modo m\u00e1s profundo en los Institutos misionol\u00f3gicos u otras Facultades o Universidades para desempe\u00f1ar m\u00e1s eficazmente cargos especiales y poder ayudar con sus conocimientos a los dem\u00e1s misioneros en la realizaci\u00f3n de su labor, que presenta tantas dificultades y oportunidades, sobre todo en nuestro tiempo. Es muy de desear, adem\u00e1s que las Conferencias regionales de los Obispos tengan a su disposici\u00f3n buen n\u00famero de peritos y usen de su saber y experiencia en las necesidades de su cargo. Y no falten tampoco quienes sepan usar perfectamente los instrumentos t\u00e9cnicos y de comunicaci\u00f3n social, cuya importancia han de apreciar todos.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Institutos que trabajan en las misiones<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>27.\u00a0Aunque todo esto es enteramente necesario para cada uno de los misioneros, sin embargo, es dif\u00edcil que puedan conseguirlo aisladamente. No pudi\u00e9ndose satisfacer la obra misional individualmente, como demuestra la experiencia, la vocaci\u00f3n com\u00fan congreg\u00f3 a los individuos en Institutos, en los que, reunidas las fuerzas, se formen convenientemente y cumplan esa obra en nombre de la Iglesia y a disposici\u00f3n de la autoridad jer\u00e1rquica. Estos Institutos sobrellevaron desde hace muchos siglos el peso del d\u00eda y del calor, entregados a la obra misional ya enteramente, ya s\u00f3lo en parte.<\/p>\n<p>Muchas veces la Santa Sede les ha confiado evangelizar vastos territorios en que reunieron un pueblo nuevo para Dios, una iglesia local unida y sus pastores. Fundadas las iglesias con su sudor y a veces con su sangre, servir\u00e1n con celo y experiencia, en fraterna cooperaci\u00f3n, o ejerciendo la cura de almas, o cumpliendo cargos especiales para el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>A veces asumir\u00e1n trabajos m\u00e1s urgentes en todo el \u00e1mbito de alguna regi\u00f3n; por ejemplo, la evangelizaci\u00f3n de grupos o de pueblos que quiz\u00e1 no recibieron el mensaje del Evangelio por razones especiales o lo rechazaron hasta el momento.<\/p>\n<p>Si es necesario, est\u00e1n dispuestos a formar y a ayudar con su experiencia a los que se ofrecen por tiempo determinado a la labor misional.<\/p>\n<p>Por estas causas y porque a\u00fan hay que llevar muchas gentes a Cristo, contin\u00faan siendo muy necesarios los Institutos.<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo IV: Los Misioneros\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1046\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo IV: Los Misioneros\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1046\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo IV: Los Misioneros\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Cap\u00edtulo IV: Los Misioneros https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1046\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO IV: LOS MISIONEROS La vocaci\u00f3n misionera 23.\u00a0Aunque a todo disc\u00edpulo de Cristo incumbe el deber de propagar la fe seg\u00fan su condici\u00f3n, Cristo Se\u00f1or, de entre los disc\u00edpulos, llama siempre a los que quiere para que lo acompa\u00f1en y los env\u00eda a predicar a las gentes. 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