{"id":1053,"date":"2013-01-15T18:57:20","date_gmt":"2013-01-15T17:57:20","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=1053"},"modified":"2013-01-15T18:57:20","modified_gmt":"2013-01-15T17:57:20","slug":"capitulo-vi-la-cooperacion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1053","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo VI: La Cooperaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CAP\u00cdTULO VI: LA COOPERACI<\/b><b>\u00d3N<\/b><\/span><\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manos_enlazadas.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"1054\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=1054\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manos_enlazadas.jpg?fit=400%2C286&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"400,286\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"Manos_enlazadas\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manos_enlazadas.jpg?fit=300%2C214&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manos_enlazadas.jpg?fit=400%2C286&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-1054\" alt=\"Manos_enlazadas\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manos_enlazadas-300x214.jpg?resize=300%2C214\" width=\"300\" height=\"214\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manos_enlazadas.jpg?resize=300%2C214&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2013\/01\/Manos_enlazadas.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Introducci\u00f3n<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>35.\u00a0Puesto que toda la Iglesia es misionera y la obra de la evangelizaci\u00f3n es deber fundamental del Pueblo de Dios, el Santo Concilio invita a todos a una profunda renovaci\u00f3n interior a fin de que, teniendo viva conciencia de la propia responsabilidad en la difusi\u00f3n del Evangelio, acepten su cometido en la obra misional entre los gentiles.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Deber misionero de todo el Pueblo de Dios<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>36. Todos los fieles, como miembros de Cristo viviente, incorporados y asemejados a El por el bautismo, por la confirmaci\u00f3n y por la Eucarist\u00eda, tienen el deber de cooperar a la expansi\u00f3n y dilataci\u00f3n de su Cuerpo para llevarlo cuanto antes a la plenitud (Cf.\u00a0<i>Ef<\/i>., 4,13).<\/p>\n<p>Por lo cual todos los hijos de la Iglesia han de tener viva conciencia de su responsabilidad para con el mundo, han de fomentar en s\u00ed mismos el esp\u00edritu verdaderamente cat\u00f3lico y consagrar sus fuerzas a la obra de la evangelizaci\u00f3n. Conozcan todos, sin embargo, que su primera y principal obligaci\u00f3n por la difusi\u00f3n de la fe es vivir profundamente la vida cristiana. Pues su fervor en el servicio de Dios y su caridad para con los dem\u00e1s aportar\u00e1n nuevo aliento espiritual a toda la Iglesia, que aparecer\u00e1 como estandarte levantado entre las naciones (Cf.\u00a0<i>Is<\/i>., 11,12) \u00abluz del mundo\u00bb (<i>Mt<\/i>. 5,14) y \u00absal de la tierra\u00bb (<i>Mt<\/i>., 5,13). Este testimonio de la vida producir\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cilmente su efecto si se da juntamente con otros grupos cristianos seg\u00fan las normas del decreto sobre el ecumenismo.<\/p>\n<p>De la renovaci\u00f3n de este esp\u00edritu se elevar\u00e1n espont\u00e1neamente hacia Dios plegarias y obras de penitencia para que fecunde con su gracia la obra de los misioneros, surgir\u00e1n vocaciones misioneras y brotar\u00e1n los recursos necesarios para las misiones.<\/p>\n<p>Pero para que todos y cada uno de los fieles cristianos conozcan puntualmente el estado actual de la Iglesia en el mundo y escuchen la voz de los que claman : \u00abay\u00fadanos\u00bb (Cf.\u00a0<i>Act<\/i>., 16,9), facil\u00edtense noticias misionales, incluso sirvi\u00e9ndose de los medios modernos de comunicaci\u00f3n social, que los cristianos, haci\u00e9ndose cargo de su responsabilidad en la actividad misional, abran los corazones a las inmensas y profundas necesidades de los hombres y puedan socorrerlos.<\/p>\n<p>Se impone tambi\u00e9n la coordinaci\u00f3n de noticias y la cooperaci\u00f3n con los \u00f3rganos nacionales e internacionales.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Deber misionero de las comunidades cristianas<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>37.\u00a0Viviendo el Pueblo de Dios en comunidades, sobre todo diocesanas y parroquiales, en las que de alg\u00fan modo se hace visible, a ellas pertenece tambi\u00e9n dar testimonio de Cristo delante de las gentes.<\/p>\n<p>La gracia de la renovaci\u00f3n en las comunidades no puede crecer si no expande cada una los campos de la caridad hasta los confines de la tierra, y no tiene, de los que est\u00e1n lejos, una preocupaci\u00f3n semejante a la que siente por sus propios miembros.<\/p>\n<p>De esta forma, toda la comunidad ruega, coopera y act\u00faa entre las gentes por medio de sus hijos, que Dios elige para esta empresa alt\u00edsima.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 muy \u00fatil, a condici\u00f3n de no olvidar la obra misional universal, mantener comunicaci\u00f3n con los misioneros salidos de la misma comunidad, o con alguna parroquia o di\u00f3cesis de las misiones para que se haga visible la uni\u00f3n entre las comunidades y redunde en edificaci\u00f3n mutua.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Deber misionero de los Obispos<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>38.\u00a0Todos los Obispos, como miembros del cuerpo episcopal, sucesor del Colegio de los Ap\u00f3stoles, est\u00e1n consagrados no s\u00f3lo para una di\u00f3cesis, sino para la salvaci\u00f3n de todo el mundo. A ellos afecta primaria e inmediatamente, con Pedro y bajo la autoridad de Pedro, el mandato de Cristo de predicar el Evangelio a toda criatura. De ah\u00ed procede aquella comunicaci\u00f3n y cooperaci\u00f3n de las Iglesias, tan necesaria hoy para proseguir la obra de evangelizaci\u00f3n. En virtud de esta comuni\u00f3n, cada una de las Iglesias, siente la solicitud de todas las obras, se manifiestan mutuamente sus propias necesidades, se comunican entre si sus bienes, puesto que la dilataci\u00f3n del cuerpo de Cristo es deber de todo el Colegio episcopal.<\/p>\n<p>Suscitando, promoviendo y dirigiendo el Obispo la obra misional en su di\u00f3cesis, con la que forma una sola cosa, hace presente y como visible el esp\u00edritu y el celo misional del Pueblo de Dios, de suerte que toda la di\u00f3cesis se hace misionera.<\/p>\n<p>El Obispo deber\u00e1 suscitar en su pueblo, sobre todo entre los enfermos y oprimidos por las calamidades, almas que ofrezcan a dios oraciones y penitencias con generosidad de coraz\u00f3n por la evangelizaci\u00f3n del mundo; fomentar gustosos las vocaciones de los j\u00f3venes y de los cl\u00e9rigos a los Institutos misioneros, complaci\u00e9ndose de que Dios elija algunos para que se consagren a la actividad misional de la Iglesia; exhortar y aconsejar a las congregaciones diocesanas para que asuman su parte en las misiones; promover entre sus fieles las obras de Institutos misioneros, de manera especial las obras pontificias misionales. Estas obras deben ocupar el primer lugar, ya que son los medios de infundir en los cat\u00f3licos, desde la infancia, el sentido verdaderamente universal y misionero, y de recoger eficazmente los subsidios para bien de todas las misiones, seg\u00fan las necesidades de cada una.<\/p>\n<p>Pero creciendo cada vez m\u00e1s la necesidad de operarios en la vi\u00f1a del Se\u00f1or y deseando los sacerdotes diocesanos, participar cada vez m\u00e1s en la evangelizaci\u00f3n del mundo, el Sagrado Concilio desea que los Obispos, considerando la grav\u00edsima penuria de sacerdotes que impide la evangelizaci\u00f3n de muchas regiones, env\u00eden algunos de sus mejores sacerdotes que se ofrezcan a la obra misional, debidamente preparados, a las di\u00f3cesis que carecen de clero, donde desarrollen, al menos temporalmente, el ministerio misional con esp\u00edritu de servicio.<\/p>\n<p>Y para que la actividad misional de los Obispos en bien de toda la Iglesia pueda ejercerse con m\u00e1s eficacia, conviene que las Conferencias Episcopales dirijan los asuntos referentes a la cooperaci\u00f3n organizada del propio pa\u00eds. Traten los Obispos en sus Conferencias; del clero diocesano que se ha de consagrar a la evangelizaci\u00f3n de los gentiles; de la tasa determinada que cada di\u00f3cesis debe entregar todos los a\u00f1os, seg\u00fan sus ingresos para la obra de las misiones; de dirigir y ordenar las formas y medios con que se ayude directamente a las mismas; de ayudar y, si es necesario, fundar Institutos misioneros y seminarios del clero diocesano para las misiones; de la manera de fomentar estrechas relaciones entre estos Institutos y las di\u00f3cesis.<\/p>\n<p>Es propio de las Conferencias Episcopales establecer y promover obras en que sean recibidos fraternalmente y ayudados con cuidado pastoral conveniente los que inmigran de tierras de misiones para trabajar y estudiar. Porque por ellos se acercan de alguna manera los pueblos lejanos y se ofrece a las comunidades ya cristianas desde tiempos remotos una ocasi\u00f3n magn\u00edfica de dialogar con los que no oyeron todav\u00eda el Evangelio y de manifestarles con servicio de amor y de asistencia la imagen aut\u00e9ntica de Cristo.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Deber misionero de los sacerdotes<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>39.\u00a0Los presb\u00edteros representan la persona de Cristo y son cooperadores del orden episcopal, en su triple funci\u00f3n sagrada que se ordena a las misiones por su propia naturaleza. Est\u00e9n profundamente convencidos que su vida fue consagrada tambi\u00e9n al servicio de las misiones. Y porque, comunicando con Cristo Cabeza, por su propio ministerio, centrado esencialmente en la Eucarist\u00eda &#8211; que perfecciona la Iglesia -, y conduciendo a otros a la misma comunicaci\u00f3n, no pueden dejar de sentir lo mucho que les falta para la plenitud del Cuerpo, y cu\u00e1nto por ende hay que trabajar para que vaya creciendo cada d\u00eda. Por consiguiente, organizar\u00e1n el cuidado pastoral de forma que sea \u00fatil a la dilataci\u00f3n de Evangelio entre los no cristianos.<\/p>\n<p>Los presb\u00edteros, en el cuidado pastoral, excitar\u00e1n y mantendr\u00e1n entre los fieles el celo por la evangelizaci\u00f3n del mundo, instruy\u00e9ndolos con la catequesis y la predicaci\u00f3n sobre el deber de la Iglesia de anunciar a Cristo a los gentiles; ense\u00f1ando a las familias cristianas la necesidad y el honor de cultivar las vocaciones misioneras entre los propios hijos; fomentando el fervor misionero en los j\u00f3venes de las escuelas y de las asociaciones cat\u00f3licas de forma que salgan de entre ellos futuros heraldos del Evangelio. Ense\u00f1en a los fieles a orar por las misiones y no se averg\u00fcencen de pedirles limosna, haci\u00e9ndose mendigos por Cristo y por la salvaci\u00f3n de las almas.<\/p>\n<p>Los profesores de los seminarios y de las universidades expondr\u00e1n a los j\u00f3venes la verdadera situaci\u00f3n del mundo y de la Iglesia para que comprendan claramente la necesidad de una m\u00e1s esforzada evangelizaci\u00f3n de los no cristianos. En las ense\u00f1anzas de las disciplinas dogm\u00e1ticas, b\u00edblicas, morales e hist\u00f3ricas hagan notar los motivos misionales, que en ellas se contienen, para ir formando de este modo la conciencia misionera en los futuros sacerdotes.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Deber misionero de los Institutos de perfecci\u00f3n<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>40.\u00a0Los Institutos religiosos de vida contemplativa y activa tuvieron hasta ahora, y siguen teniendo, la mayor parte en la evangelizaci\u00f3n del mundo. El Sagrado Concilio reconoce gustoso sus m\u00e9ritos, y da gracias a Dios por tantos servicios prestados a la gloria de Dios y al bien de las almas, y les exhorta a que sigan sin desfallecer en la obra comenzada, sabiendo, como saben, que la virtud de la caridad, que deben cultivar perfectamente por exigencias de su vocaci\u00f3n, les impulsa y obliga al esp\u00edritu y al trabajo verdaderamente cat\u00f3lico.<\/p>\n<p>Los Institutos de vida contemplativa tienen una importancia singular en la conversi\u00f3n de las almas por sus oraciones, obras de penitencia y tribulaciones, porque es Dios quien, por medio de la oraci\u00f3n, env\u00eda obreros a su mies, abre las almas de los nos cristianos, para escuchar el Evangelio y fecunda la palabra de salvaci\u00f3n en sus corazones. M\u00e1s a\u00fan: se ruega a estos Institutos que funden casas en los pa\u00edses de misiones, como ya lo han hecho algunos, para que, viviendo all\u00ed de una forma acomodada a las tradiciones genuinamente religiosas de los pueblos, den su precioso testimonio entre los no cristianos de la majestad y de la caridad de Dios, y de la uni\u00f3n en Cristo.<\/p>\n<p>Los Institutos de vida activa, por su parte, persigan o no un fin estrictamente misional, preg\u00fantense sinceramente delante de Dios si pueden extender su actividad para la expansi\u00f3n del Reino de Dios entre los gentiles; si pueden dejar a otros algunos ministerios, de suerte que dediquen tambi\u00e9n sus fuerzas a las misiones; si pueden comenzar su actividad en las misiones, adaptando, si es preciso, sus Constituciones, fieles siempre a la mente del Fundador; si sus miembros participan seg\u00fan sus posibilidades, en la acci\u00f3n misional; si su g\u00e9nero de vida es un testimonio acomodado al esp\u00edritu del Evangelio y a la condici\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>Creciendo cada d\u00eda en la Iglesia, por inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, los Institutos seculares, su trabajo, bajo la autoridad del Obispo, puede resultar fructuoso en las misiones de muchas maneras, como se\u00f1al de entrega plena a la evangelizaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800080;\"><b><i>Deber misionero de los laicos<\/i><\/b><\/span><\/h3>\n<p>41.\u00a0Los laicos cooperan a la obra de evangelizaci\u00f3n de la Iglesia y participan de su misi\u00f3n salv\u00edfica a la vez como testigos y como instrumentos vivos, sobre todo si, llamados por Dios, son destinados por los Obispos a esta obra.<\/p>\n<p>En las tierras ya cristianas, los laicos cooperan a la obra de evangelizaci\u00f3n, fomentando en s\u00ed mismos y en los otros el conocimiento y el amor de las misiones, suscitando las vocaciones en la propia familia, en las asociaciones cat\u00f3licas y en las escuelas, ofreciendo ayudas de cualquier g\u00e9nero, para dar a otros el don de la fe, que ellos recibieron gratuitamente.<\/p>\n<p>En las tierras de misiones, los laicos, sean extranjeros o nativos, ense\u00f1en en las escuelas, administren los bienes temporales, colaboren en la actividad parroquial y diocesana, establezcan y promuevan diversas formas de apostolado seglar para que los fieles de las Iglesias j\u00f3venes puedan, cuanto antes, asumir su propio papel en la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>Los laicos, por fin, presten de buen grado su cooperaci\u00f3n econ\u00f3mico &#8211; social a los pueblos en v\u00edas de desarrollo; cooperaci\u00f3n que es tanto m\u00e1s de alabar, cuanto m\u00e1s se relacione con la creaci\u00f3n de aquellas instituciones que ata\u00f1en a las estructuras fundamentales de la vida social, y se ordenan a la formaci\u00f3n de quienes tienen la responsabilidad de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>Son signos de elogio especial los seglares que, con sus investigaciones hist\u00f3ricas o cient\u00edficas &#8211; religiosas promueven el conocimiento de los pueblos y de las religiones en las universidades o institutos cient\u00edficos, ayudando as\u00ed a los heraldos del Evangelio y preparando el di\u00e1logo con los no cristianos.<\/p>\n<p>Colaboren fraternalmente con otros cristianos, y con los no cristianos, sobre todo con los miembros de asociaciones internacionales, teniendo siempre presente que \u00abla edificaci\u00f3n de la ciudad terrena se funda en el Se\u00f1or y a El se dirige\u00bb.<\/p>\n<p>Para cumplir todos estos cometidos, los laicos necesitan preparaci\u00f3n t\u00e9cnica y espiritual, que debe darse en institutos destinados a este fin, para que su vida sea testimonio de Jesucristo entre los no cristianos seg\u00fan la frase del Ap\u00f3stol: \u00abNo se\u00e1is objeto de esc\u00e1ndalo ni para Jud\u00edos, ni para Gentiles, ni para la Iglesia de Dios, lo mismo que yo procuro agradar a todos en todo, no buscando mi conveniencia, sino la de todos para que se salven\u00bb (<i>1Cor<\/i>., 10,32-33).<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo VI: La Cooperaci\u00f3n\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1053\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo VI: La Cooperaci\u00f3n\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1053\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo VI: La Cooperaci\u00f3n\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Cap\u00edtulo VI: La Cooperaci\u00f3n https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=1053\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO VI: LA COOPERACI\u00d3N Introducci\u00f3n 35.\u00a0Puesto que toda la Iglesia es misionera y la obra de la evangelizaci\u00f3n es deber fundamental del Pueblo de Dios, el Santo Concilio invita a todos a una profunda renovaci\u00f3n interior a fin de que, teniendo viva conciencia de la propia responsabilidad en la difusi\u00f3n del Evangelio, acepten su cometido &hellip; 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