{"id":759,"date":"2012-12-31T12:44:55","date_gmt":"2012-12-31T11:44:55","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=759"},"modified":"2012-12-31T12:44:55","modified_gmt":"2012-12-31T11:44:55","slug":"fidei-depositum","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=759","title":{"rendered":"Fidei Depositum"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/elpadreeterno-b.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"760\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=760\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/elpadreeterno-b.jpg?fit=340%2C273&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"340,273\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"elpadreeterno-b\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/elpadreeterno-b.jpg?fit=300%2C240&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/elpadreeterno-b.jpg?fit=340%2C273&amp;ssl=1\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-760\" alt=\"elpadreeterno-b\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/elpadreeterno-b-300x240.jpg?resize=300%2C240\" width=\"300\" height=\"240\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/elpadreeterno-b.jpg?resize=300%2C240&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/elpadreeterno-b.jpg?w=340&amp;ssl=1 340w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: large;\">CONSTITUCI\u00d3N APOST\u00d3LICA<\/span><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: x-large;\"><br \/>\n<i><b>\u00abFIDEI DEPOSITUM\u00bb<\/b><\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><b>por la que se promulga y establece,<br \/>\ndespu\u00e9s del Concilio Vaticano II,<br \/>\ny con car\u00e1cter de instrumento de derecho p\u00fablico,<br \/>\nel Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">A los Venerables Hermanos Cardenales, Arzobispos, Obispos, Presb\u00edteros, Di\u00e1conos y dem\u00e1s miembros del Pueblo de Dios<\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: large;\"><b>JUAN PABLO II, OBISPO,<\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family: 'Times New Roman'; font-size: medium;\">SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS<br \/>\nPARA PERPETUA MEMORIA<\/span><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\"><b>1. Introducci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p align=\"left\"><i>Conservar el dep\u00f3sito de la fe\u00a0<\/i>es la misi\u00f3n que el Se\u00f1or confi\u00f3 a su Iglesia y que ella realiza en todo tiempo. El Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II, inaugurado hace treinta a\u00f1os por mi predecesor Juan XXIII, de feliz memoria, ten\u00eda como prop\u00f3sito y deseo hacer patente la misi\u00f3n apost\u00f3lica y pastoral de la Iglesia, y conducir a todos los hombres, mediante el resplandor de la verdad del Evangelio, a la b\u00fasqueda y acogida del amor de Cristo que est\u00e1 sobre toda cosa (cf.\u00a0<i>Ef<\/i>\u00a03, 19).<\/p>\n<p align=\"left\">A esta asamblea el Papa Juan XXIII le fij\u00f3 como principal\u00a0 tarea la de custodiar y explicar mejor el dep\u00f3sito precioso de la doctrina cristiana, con el fin de hacerlo m\u00e1s accesible a los fieles de Cristo y a todos los hombres de buena voluntad. Para ello, el Concilio no deb\u00eda comenzar por condenar los errores de la \u00e9poca, sino, ante todo, deb\u00eda dedicarse a mostrar serenamente la fuerza y la belleza de la doctrina de la fe. \u00abConfiamos que la Iglesia \u2014dec\u00eda \u00e9l\u2014, iluminada por la luz de este Concilio, crecer\u00e1 en riquezas espirituales, cobrar\u00e1 nuevas fuerzas y mirar\u00e1 sin miedo hacia el futuro [&#8230;]; debemos dedicarnos con alegr\u00eda, sin temor, al trabajo que exige nuestra \u00e9poca, prosiguiendo el camino que la Iglesia ha recorrido desde hace casi veinte siglos\u00bb\u00a0<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p align=\"left\">Con la ayuda de Dios, los padres conciliares pudieron elaborar, a lo largo de cuatro a\u00f1os de trabajo, un conjunto considerable de exposiciones doctrinales y directrices pastorales ofrecidas a toda la Iglesia. Pastores y fieles encuentran en ellas orientaciones para la \u00abrenovaci\u00f3n de pensamiento, de actividad, de costumbres, de fuerza moral, de renovaci\u00f3n de alegr\u00eda y de la esperanza, que ha sido el objetivo del Concilio\u00bb\u00a0<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p align=\"left\">Desde su clausura, el Concilio no ha cesado de inspirar la vida eclesial. En 1985, yo pude afirmar: \u00abPara m\u00ed \u2014que tuve la gracia especial de participar en \u00e9l y colaborar activamente en su desarrollo\u2014, el Vaticano II ha sido siempre, y es de una manera particular en estos a\u00f1os de mi pontificado, el punto constante de referencia de toda mi acci\u00f3n pastoral, en un esfuerzo consciente por traducir sus directrices en aplicaciones concretas y fieles, en el seno de cada Iglesia particular y de toda la Iglesia Cat\u00f3lica. Es preciso volver sin cesar a esa fuente\u00bb\u00a0<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p>\n<p align=\"left\">En este esp\u00edritu, el 25 de enero de 1985 convoqu\u00e9 una asamblea extraordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, con ocasi\u00f3n del vig\u00e9simo aniversario de la clausura del Concilio. El fin de esta asamblea era dar gracias y celebrar los frutos espirituales del concilio Vaticano II, profundizando en sus ense\u00f1anzas para una m\u00e1s perfecta adhesi\u00f3n a ellas y promoviendo el conocimiento y aplicaci\u00f3n de las mismas por parte de todos los fieles cristianos.<\/p>\n<p align=\"left\">En la celebraci\u00f3n de esta asamblea, los padres del S\u00ednodo expresaron el deseo de que fuese redactado un Catecismo o compendio de toda la doctrina cat\u00f3lica, tanto sobre la fe como sobre la moral, que ser\u00eda como el punto de referencia para los catecismos o compendios que se redacten en los diversos pa\u00edses. La presentaci\u00f3n de la doctrina deber\u00eda ser b\u00edblica y lit\u00fargica,\u00a0 exponiendo una doctrina segura y, al mismo tiempo, adaptada a la vida actual de los cristianos\u00a0<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Desde la clausura del S\u00ednodo, hice m\u00edo este deseo juzgando que \u00abresponde enteramente a una verdadera necesidad de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares\u00bb\u00a0<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>.<\/p>\n<p align=\"left\">De todo coraz\u00f3n hay que dar gracias al Se\u00f1or, en este d\u00eda en que podemos ofrecer a toda la Iglesia, con el t\u00edtulo de \u00abCatecismo de la Iglesia cat\u00f3lica\u00bb, este \u00abtexto de referencia\u00bb para una catequesis renovada en las fuentes vivas de la fe.<\/p>\n<p align=\"left\">Tras la renovaci\u00f3n de la Liturgia y el nuevo C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico de la Iglesia latina y de los C\u00e1nones de las Iglesias Orientales Cat\u00f3licas, este Catecismo es una contribuci\u00f3n important\u00edsima a la obra de renovaci\u00f3n de la vida eclesial, promovida y llevada a la pr\u00e1ctica por el Concilio Vaticano II.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>2.<\/b>\u00a0<b>Itinerario y esp\u00edritu de la preparaci\u00f3n del texto<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica<i>\u00a0<\/i>es fruto de una ampl\u00edsima colaboraci\u00f3n. Es el resultado de seis a\u00f1os de trabajo intenso, llevado a cabo en un esp\u00edritu de atenta apertura y con perseverante \u00e1nimo.<\/p>\n<p align=\"left\">El a\u00f1o 1986, confi\u00e9 a una Comisi\u00f3n de doce cardenales y obispos, presidida por el cardenal Joseph Ratzinger, la tarea de preparar un proyecto del Catecismo solicitado por los padres sinodales. Un Comit\u00e9 de redacci\u00f3n de siete obispos de di\u00f3cesis, expertos en teolog\u00eda y en catequesis, fue encargado de realizar el trabajo junto a la Comisi\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"left\">La Comisi\u00f3n, encargada de dar directrices y de velar por el desarrollo de los trabajos, ha seguido atentamente todas las etapas de la redacci\u00f3n de las nueve versiones sucesivas. El Comit\u00e9 de redacci\u00f3n, por su parte, recibi\u00f3 el encargo de escribir el texto, de introducir en \u00e9l las modificaciones indicadas por la Comisi\u00f3n y de examinar las observaciones que numerosos te\u00f3logos y maestros en la presentaci\u00f3n de la doctrina cristiana, diversas instituciones y, sobre todo, obispos del mundo entero, formularon en orden al perfeccionamiento el texto. Los miembros del Comit\u00e9 redactor han llevado a cabo su tarea en un intercambio enriquecedor y fructuoso que ha contribuido a garantizar la unidad y homogeneidad del texto.<\/p>\n<p align=\"left\">El proyecto fue objeto de una amplia consulta a todos los obispos cat\u00f3licos, a sus Conferencias Episcopales o S\u00ednodos, a institutos de teolog\u00eda y de catequesis. En su conjunto, el proyecto recibi\u00f3 una acogida considerablemente favorable por parte de los obispos. Puede decirse ciertamente que este Catecismo es fruto de la colaboraci\u00f3n de todo el Episcopado de la Iglesia cat\u00f3lica, que ha acogido cumplidamente mi invitaci\u00f3n a corresponsabilizarse en una iniciativa que ata\u00f1e de cerca a toda la vida eclesial. Esa respuesta suscita en m\u00ed un\u00a0 profundo sentimiento de gozo, porque el concurso de tantas voces expresa verdaderamente lo que se puede llamar s<i>infon\u00eda de la fe<\/i>. A\u00fan m\u00e1s, la realizaci\u00f3n de este Catecismo refleja la naturaleza colegial del Episcopado: atestigua la catolicidad de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>3.<\/b>\u00a0<b>Distribuci\u00f3n de la materia<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Un Catecismo debe presentar\u00a0 fiel y org\u00e1nicamente la ense\u00f1anza de la Sagrada Escritura, de la Tradici\u00f3n viva de la Iglesia y del Magisterio aut\u00e9ntico, as\u00ed como la herencia espiritual de los Padres, de los santos y santas de la Iglesia, para que se conozcan mejor los misterios cristianos y se reavive la fe del Pueblo de Dios. Debe recoger aquellas explicitaciones de la doctrina que el Esp\u00edritu Santo ha sugerido a la Iglesia a lo largo de los siglos. Es preciso tambi\u00e9n que ayude a iluminar con la luz de la fe las situaciones nuevas y los problemas que en el pasado a\u00fan no se hab\u00edan planteado.<\/p>\n<p align=\"left\">El Catecismo, por tanto, contiene \u00ablo nuevo y lo viejo\u00bb (cf.\u00a0<i>Mt<\/i>\u00a013, 52), pues la fe es siempre la misma y fuente siempre de luces nuevas.<\/p>\n<p align=\"left\">Para responder a esa doble exigencia, el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, por una parte recoge el orden antiguo, tradicional, y seguido ya por el Catecismo de san P\u00edo V, dividiendo el contenido en cuatro partes: el\u00a0<i>Credo,<\/i>\u00a0la<i>\u00a0Sagrada Liturgia<\/i>, con los Sacramentos en primer plano; el\u00a0<i>obrar cristiano<\/i>, expuesto a partir de los mandamientos, y, finalmente, la\u00a0<i>oraci\u00f3n cristiana<\/i>. Pero, al mismo tiempo, es expresado con frecuencia de una forma \u00abnueva\u00bb, con el fin de responder a los interrogantes de nuestra \u00e9poca.<\/p>\n<p align=\"left\">Las cuatro partes se articulan entre s\u00ed: el misterio cristiano es el objeto de la fe (primera parte); es celebrado y comunicado mediante acciones lit\u00fargicas (segunda parte); est\u00e1 presente para iluminar y sostener a los hijos de Dios en su obrar (tercera parte); es el fundamento de nuestra oraci\u00f3n, cuya expresi\u00f3n principal es el \u00abPadre Nuestro\u00bb, que expresa el objeto de nuestra s\u00faplica, nuestra alabanza y nuestra intercesi\u00f3n (cuarta parte).<\/p>\n<p align=\"left\">La liturgia es, por s\u00ed misma, oraci\u00f3n; la confesi\u00f3n de fe tiene su justo lugar en la celebraci\u00f3n del culto. La gracia, fruto de los sacramentos, es la condici\u00f3n insustituible del obrar cristiano, igual que\u00a0 la participaci\u00f3n en la liturgia de la Iglesia requiere la fe. Si la fe no se concreta en obras permanece muerta (cf.\u00a0<i>St<\/i>\u00a02, 14-26). Y no puede dar frutos de vida eterna.<\/p>\n<p align=\"left\">En la lectura del Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica se puede percibir la admirable unidad del misterio de Dios, de su designio de salvaci\u00f3n, as\u00ed como el lugar central de Jesucristo, Hijo \u00fanico de Dios, enviado por el Padre, hecho hombre en el seno de la Virgen Mar\u00eda por el Esp\u00edritu Santo, para ser nuestro Salvador. Muerto y resucitado, est\u00e1 siempre presente en su Iglesia, particularmente en los Sacramentos; es la fuente de la fe, el modelo del obrar cristiano y el Maestro de nuestra oraci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>4. Valor doctrinal del texto<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica que aprob\u00e9 el 25 de junio pasado, y cuya\u00a0 publicaci\u00f3n ordeno hoy en virtud de la autoridad apost\u00f3lica, es la exposici\u00f3n de la fe de la Iglesia y de la doctrina cat\u00f3lica, atestiguadas e iluminadas por la sagrada Escritura, la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica y el Magisterio de la Iglesia. Lo declaro como regla segura para la ense\u00f1anza de la fe y como instrumento v\u00e1lido y leg\u00edtimo al servicio de la comuni\u00f3n eclesial. Dios quiera que sirva para la renovaci\u00f3n a la que el Esp\u00edritu Santo llama sin cesar a la Iglesia, Cuerpo de Cristo, en peregrinaci\u00f3n a la luz sin sombra del Reino.<\/p>\n<p align=\"left\">Aprobar el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, y publicarlo con car\u00e1cter de instrumento de derecho p\u00fablico pertenece al ministerio que el sucesor de Pedro quiere prestar a la Santa Iglesia Cat\u00f3lica, a todas las Iglesias particulares en paz y comuni\u00f3n con la Sede Apost\u00f3lica: es decir, el ministerio de sostener y confirmar la fe de todos los disc\u00edpulos del Se\u00f1or Jes\u00fas (cf.\u00a0<i>Lc<\/i>\u00a022, 32), as\u00ed como fortalecer los lazos de unidad en la misma fe apost\u00f3lica.<\/p>\n<p align=\"left\">Pido, por tanto, a los pastores de la Iglesia, y a los fieles, que reciban este Catecismo con esp\u00edritu de comuni\u00f3n y lo utilicen constantemente cuando realicen su misi\u00f3n de anunciar la fe y llamar a la vida evang\u00e9lica. Este Catecismo les es dado para que les sirva de texto de referencia seguro y aut\u00e9ntico en la ense\u00f1anza de la doctrina cat\u00f3lica, y muy particularmente, para la composici\u00f3n de los catecismos locales. Se ofrece tambi\u00e9n, a todos aquellos fieles que deseen conocer mejor las riquezas inagotables de la salvaci\u00f3n (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a08, 32). Quiere proporcionar un punto de apoyo a los esfuerzos ecum\u00e9nicos animados por el santo deseo de unidad de todos los cristianos, mostrando con diligencia el contenido y la coherencia suma y admirable de la fe cat\u00f3lica. El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica es finalmente ofrecido a todo hombre que nos pide raz\u00f3n de la esperanza que hay en nosotros (cf.\u00a0<i>1 P<\/i>\u00a03, 15) y que quiera conocer lo que cree la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p align=\"left\">Este Catecismo no est\u00e1 destinado a sustituir los catecismos locales debidamente aprobados por las autoridades eclesi\u00e1sticas, los Obispos diocesanos o las Conferencias episcopales, sobre todo cuando estos catecismos han sido aprobados por la Sede Apost\u00f3lica. El Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica se destina a alentar y facilitar la redacci\u00f3n de nuevos catecismos locales que tengan en cuenta las diversas situaciones y culturas, siempre que guarden cuidadosamente\u00a0 la unidad de la fe y la fidelidad a la doctrina cat\u00f3lica.<\/p>\n<p align=\"left\"><b>5. Conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p align=\"left\">Al concluir este documento, que presenta el Catecismo de la Iglesia cat\u00f3lica, pido a la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Madre del Verbo Encarnado y Madre de la Iglesia, que sostenga con su poderosa intercesi\u00f3n el trabajo catequ\u00e9tico de la Iglesia entera en todos sus niveles, en este tiempo en que es llamada a un nuevo esfuerzo de evangelizaci\u00f3n. Que la luz de la fe verdadera libre a los hombres de la ignorancia y de la esclavitud del pecado, para conducirlos a la \u00fanica libertad digna de este nombre (cf.\u00a0<i>Jn<\/i>\u00a08, 32): la de la vida en Jesucristo bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu Santo, aqu\u00ed y en el Reino de los cielos, en la plenitud de la bienaventuranza de la visi\u00f3n de Dios cara a cara (cf.\u00a0<i>1 Co<\/i>\u00a013, 12;<i>2 Co<\/i>\u00a05, 6-8).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Dado el 11 de octubre de 1992, trig\u00e9simo aniversario de la apertura del Concilio Ecum\u00e9nico Vaticano II y a\u00f1o decimocuarto de mi pontificado.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"center\"><b>IOANNES PAULUS PP. II<\/b><\/p>\n<hr \/>\n<p align=\"left\"><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a>\u00a0Juan XXIII, Discurso de apertura del concilio ecum\u00e9nico Vaticano II, 11 de octubre de 1962:<i>AAS<\/i>\u00a054 (1962), pp. 788-791.<\/p>\n<p align=\"left\"><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a>\u00a0Pablo VI, Discurso de clausura del concilio ecum\u00e9nico Vaticano II, 8 de diciembre de 1965:<i>AAS<\/i>\u00a058 (1966), pp. 7-8.<\/p>\n<p align=\"left\"><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Homil\u00eda del 25 de enero de 1985, cf.\u00a0<i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 3 de febrero de 1985, p. 12).<\/p>\n<p align=\"left\"><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a>\u00a0Relaci\u00f3n final del S\u00ednodo extraordinario, 7 de diciembre de 1985, II, B, a, n. 4;\u00a0<i>Enchiridion Vaticanum<\/i>, vol. 9, p. 1.758, n. 1.797.<\/p>\n<p align=\"left\"><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/catechism_sp\/aposcons_sp.html#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a>\u00a0Juan Pablo II, Discurso de clausura de la II Asamblea general extraordinaria del S\u00ednodo de los Obispos, 7 de diciembre de 1985;\u00a0<i>AAS<\/i>\u00a078 (1986), p. 435; cf.\u00a0<i>L&#8217;Osservatore Romano<\/i>, edici\u00f3n en lengua espa\u00f1ola, 15 de diciembre de 1985, p. 11.<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Fidei Depositum\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=759\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Fidei Depositum\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=759\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Fidei Depositum\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Fidei Depositum https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=759\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CONSTITUCI\u00d3N APOST\u00d3LICA \u00abFIDEI DEPOSITUM\u00bb por la que se promulga y establece, despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, y con car\u00e1cter de instrumento de derecho p\u00fablico, el Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica A los Venerables Hermanos Cardenales, Arzobispos, Obispos, Presb\u00edteros, Di\u00e1conos y dem\u00e1s miembros del Pueblo de Dios JUAN PABLO II, OBISPO, SIERVO DE LOS SIERVOS DE &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=759\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":0,"parent":753,"menu_order":2,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-759","page","type-page","status-publish","hentry","nodate","item-wrap"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P2YM3J-cf","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/759","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=759"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/759\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":761,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/759\/revisions\/761"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/753"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=759"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}