{"id":886,"date":"2013-01-08T13:41:23","date_gmt":"2013-01-08T12:41:23","guid":{"rendered":"http:\/\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/?page_id=886"},"modified":"2013-01-08T13:42:16","modified_gmt":"2013-01-08T12:42:16","slug":"capitulo-vii-indole-escatologica","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=886","title":{"rendered":"Cap\u00edtulo VII: \u00cdndole Escatol\u00f3gica"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h1 align=\"center\"><span style=\"color: #800080;\"><b>CAP\u00cdTULO VII:\u00a0<\/b><b><i>\u00cdNDOLE ESCATOL\u00d3GICA DE LA IGLESIA PEREGRINANTE\u00a0<\/i><\/b><b><i>Y SU UNI\u00d3N CON LA IGLESIA CELESTIAL<\/i><\/b><\/span><\/h1>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"653\" data-permalink=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?attachment_id=653\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator.jpg?fit=620%2C842&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"620,842\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"pantocrator\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator.jpg?fit=220%2C300&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator.jpg?fit=620%2C842&amp;ssl=1\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-653\" alt=\"pantocrator\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/arzmadrid.es\/svsc\/wp\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator-150x150.jpg?resize=150%2C150\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator.jpg?resize=150%2C150&amp;ssl=1 150w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator.jpg?zoom=2&amp;resize=150%2C150 300w, https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/uploads\/2012\/12\/pantocrator.jpg?zoom=3&amp;resize=150%2C150 450w\" sizes=\"auto, (max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>48. La Iglesia, a la que todos estamos llamados en Cristo Jes\u00fas y en la cual conseguimos la santidad por la gracia de Dios, no alcanzar\u00e1 su consumada plenitud sino en la gloria celeste, cuando llegue el tiempo de la restauraci\u00f3n de todas las cosas (cf. <i>Hch<\/i> 3, 21) y cuando, junto con el g\u00e9nero humano, tambi\u00e9n la creaci\u00f3n entera, que est\u00e1 \u00edntimamente unida con el hombre y por \u00e9l alcanza su fin, ser\u00e1 perfectamente renovada en Cristo (cf. <i>Ef<\/i> 1, 10; <i>Col<\/i> 1,20; <i>2 P<\/i> 3, 10-13).<\/p>\n<p>Porque Cristo, levantado sobre la tierra, atrajo hacia s\u00ed a todos (cf. <i>Jn<\/i> 12, 32 gr.); habiendo resucitado de entre los muertos (<i>Rm<\/i> 6, 9), envi\u00f3 sobre los disc\u00edpulos a su Esp\u00edritu vivificador, y por El hizo a su Cuerpo, que es la Iglesia, sacramento universal de salvaci\u00f3n; estando sentado a la derecha del Padre, act\u00faa sin cesar en el mundo para conducir a los hombres a la Iglesia y, por medio de ella, unirlos a s\u00ed m\u00e1s estrechamente y para hacerlos part\u00edcipes de su vida gloriosa aliment\u00e1ndolos con su cuerpo y sangre. As\u00ed que la restauraci\u00f3n prometida que esperamos, ya comenz\u00f3 en Cristo, es impulsada con la misi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y por El contin\u00faa en la Iglesia, en la cual por la fe somos instruidos tambi\u00e9n acerca del sentido de nuestra vida temporal, mientras que con la esperanza de los bienes futuros llevamos a cabo la obra que el Padre nos encomend\u00f3 en el mundo y labramos nuestra salvaci\u00f3n (cf. <i>Flp<\/i> 2, 12).<\/p>\n<p>La plenitud de los tiempos ha llegado, pues, a nosotros (cf. <i>1 Co<\/i> 10, 11), y la renovaci\u00f3n del mundo est\u00e1 irrevocablemente decretada y en cierta manera se anticipa realmente en este siglo, pues la Iglesia, ya aqu\u00ed en la tierra, est\u00e1 adornada de verdadera santidad, aunque todav\u00eda imperfecta. Pero mientras no lleguen los cielos nuevos y la tierra nueva, donde mora la justicia (cf. <i>2 P<\/i> 3, 13), la Iglesia peregrina lleva en sus sacramentos e instituciones, pertenecientes a este tiempo, la imagen de este siglo que pasa, y ella misma vive entre las criaturas, que gimen con dolores de parto al presente en espera de la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios (cf. <i>Rm<\/i> 8, 19-22).<\/p>\n<p>Unidos, pues, a Cristo en la Iglesia y sellados con el Esp\u00edritu Santo, que es prenda de nuestra herencia (<i>Ef<\/i> 1, 14), con verdad recibimos el nombre de hijos de Dios y lo somos (cf. <i>1 Jn<\/i> 3, 1), pero todav\u00eda no se ha realizado nuestra manifestaci\u00f3n con Cristo en la gloria (cf. <i>Col<\/i> 3,4), en la cual seremos semejantes a Dios, porque lo veremos tal como es (cf. <i>1 Jn<\/i> 3,2). Por tanto, \u00abmientras moramos en este cuerpo, vivimos en el destierro, lejos del Se\u00f1or\u00bb (<i>2 Co<\/i> 5, 6), y aunque poseemos las primicias del Esp\u00edritu, gemimos en nuestro interior (cf. <i>Rm<\/i> 8, 23) y ansiamos estar con Cristo (cf.<i>Flp<\/i> 1, 23). Ese mismo amor nos apremia a vivir m\u00e1s y m\u00e1s para Aquel que muri\u00f3 y resucit\u00f3 por nosotros (cf. <i>2 Co<\/i> 5, 15). Por eso procuramos agradar en todo al Se\u00f1or (cf. <i>2 C<\/i>o 5, 9) y nos revestimos de la armadura de Dios para permanecer firmes contra las asechanzas del demonio y resistir en el d\u00eda malo (cf, <i>Ef<\/i> 6, 11-13). Y como no sabemos el d\u00eda ni la hora, es necesario, seg\u00fan la amonestaci\u00f3n del Se\u00f1or, que velemos constantemente, para que, terminado el \u00fanico plazo de nuestra vida terrena (cf. <i>Hb<\/i> 9, 27), merezcamos entrar con El a las bodas y ser contados entre los elegidos (cf. <i>Mt<\/i> 25, 31-46), y no se nos mande, como a siervos malos y perezosos (cf. <i>Mt<\/i> 25, 26), ir al fuego eterno (cf. <i>Mt<\/i> 25, 41), a las tinieblas exteriores, donde \u00abhabr\u00e1 llanto y rechinar de dientes\u00bb (<i>Mt<\/i> 22, 13 y 25, 30). Pues antes de reinar con Cristo glorioso, todos debemos comparecer \u00abante el tribunal de Cristo para dar cuenta cada uno de las obras buenas o malas que haya hecho en su vida mortal\u00bb (<i>2 Co<\/i> 5, 10); y al fin del mundo \u00absaldr\u00e1n los que obraron el bien para la resurrecci\u00f3n de vida; los que obraron el mal, para la resurrecci\u00f3n de condenaci\u00f3n\u00bb (<i>Jn<\/i> 5, 29; cf. <i>Mt<\/i> 25, 46). Teniendo, pues, por cierto que \u00ablos padecimientos de esta vida son nada en comparaci\u00f3n con la gloria futura que se ha de revelar en nosotros\u00bb (<i>Rm<\/i> 8, 18; cf. <i>2 Tm<\/i> 2, 11- 12), con fe firme aguardamos \u00abla esperanza bienaventurada y la llegada de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo\u00bb (<i>Tit<\/i> 2, 13), \u00abquien transfigurar\u00e1 nuestro abyecto cuerpo en cuerpo glorioso semejante al suyo\u00bb (<i>Flp<\/i> 3, 12) y vendr\u00e1 \u00abpara ser glorificado en sus santos y mostrarse admirable en todos los que creyeron\u00bb (<i>2 Ts<\/i> 1,10).<\/p>\n<p>49. As\u00ed, pues, hasta que el Se\u00f1or venga revestido de majestad y acompa\u00f1ado de sus \u00e1ngeles (cf. <i>Mt<\/i>25, 31) y, destruida la muerte, le sean sometidas todas las cosas (cf. <i>1 Co<\/i> 15, 26-27), de sus disc\u00edpulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se purifican; otros, finalmente, gozan de la gloria, contemplando \u00abclaramente a Dios mismo, Uno y Trino, tal como es\u00bb [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn147\">147<\/a>]; mas todos, en forma y grado diverso, vivimos unidos en una misma caridad para con Dios y para con el pr\u00f3jimo y cantamos id\u00e9ntico himno de gloria a nuestro Dios. Pues todos los que son de Cristo por poseer su Esp\u00edritu, constituyen una misma Iglesia y mutuamente se unen en El (cf. <i>Ef<\/i> 4, 16). La uni\u00f3n de los viadores con los hermanos que se durmieron en la paz de Cristo, de ninguna manera se interrumpe, antes bien, seg\u00fan la constante fe de la Iglesia, se robustece con la comunicaci\u00f3n de bienes espirituales [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn148\">148<\/a>]. Por lo mismo que los bienaventurados est\u00e1n m\u00e1s \u00edntimamente unidos a Cristo, consolidan m\u00e1s eficazmente a toda la Iglesia en la santidad, ennoblecen el culto que ella ofrece a Dios aqu\u00ed en la tierra y contribuyen de m\u00faltiples maneras a su m\u00e1s dilatada edificaci\u00f3n (cf. <i>1 Co<\/i> 12, 12-27) [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn149\">149<\/a>]. Porque ellos, habiendo llegado a la patria y estando \u00aben presencia del Se\u00f1or\u00bb (cf. <i>2 Co<\/i> 5, 8), no cesan de interceder por El, con El y en El a favor nuestro ante el Padre [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn150\">147<\/a>], ofreci\u00e9ndole los m\u00e9ritos que en la tierra consiguieron por el \u00abMediador \u00fanico entre Dios y los hombres, Cristo Jes\u00fas\u00bb (cf. <i>1Tm<\/i>2, 5), como fruto de haber servido al Se\u00f1or en todas las cosas y de haber completado en su carne lo que falta a los padecimientos de Cristo en favor de su Cuerpo, que es la Iglesia (cf. <i>Col<\/i> 1,24) [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn151\">151<\/a>]. Su fraterna solicitud contribuye, pues, mucho a remediar nuestra debilidad.<\/p>\n<p>50. La Iglesia de los viadores, teniendo perfecta conciencia de la comuni\u00f3n que reina en todo el Cuerpo m\u00edstico de Jesucristo, ya desde los primeros tiempos de la religi\u00f3n cristiana guard\u00f3 con gran piedad la memoria de los difuntos [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn152\">152<\/a>] y ofreci\u00f3 sufragios por ellos, \u00abporque santo y saludable es el pensamiento de orar por los difuntos para que queden libres de sus pecados\u00bb (<i>2 M<\/i> 12, 46). Siempre crey\u00f3 la Iglesia que los Ap\u00f3stoles y m\u00e1rtires de Cristo, por haber dado el supremo testimonio de fe y de caridad con el derramamiento de su sangre, nos est\u00e1n m\u00e1s \u00edntimamente unidos en Cristo; les profes\u00f3 especial veneraci\u00f3n junto con la Bienaventurada Virgen y los santos \u00e1ngeles [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn153\">153<\/a>] e implor\u00f3 piadosamente el auxilio de su intercesi\u00f3n. A \u00e9stos pronto fueron agregados tambi\u00e9n quienes hab\u00edan imitado m\u00e1s de cerca la virginidad y pobreza de Cristo [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn154\">154<\/a>] y, finalmente, todos los dem\u00e1s, cuyo preclaro ejercicio de virtudes cristianas [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn155\">155<\/a>] y cuyos carismas divinos los hac\u00edan recomendables a la piadosa devoci\u00f3n e imitaci\u00f3n de los fieles [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn156\">156<\/a>].<\/p>\n<p>Mirando la vida de quienes siguieron fielmente a Cristo, nuevos motivos nos impulsan a buscar la ciudad futura (cf. <i>Hb<\/i> 13, 14 y 11, 10) y al mismo tiempo aprendemos el camino m\u00e1s seguro por el que, entre las vicisitudes mundanas, podremos llegar a la perfecta uni\u00f3n con Cristo o santidad, seg\u00fan el estado y condici\u00f3n de cada uno [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn157\">157<\/a>]. En la vida de aquellos que, siendo hombres como nosotros, se transforman con mayor perfecci\u00f3n en imagen de Cristo (cf. <i>2 Co<\/i> 3,18), Dios manifiesta al vivo ante los hombres su presencia y su rostro. En ellos El mismo nos habla y nos ofrece un signo de su reino [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn158\">158<\/a>], hacia el cual somos atra\u00eddos poderosamente con tan gran nube de testigos que nos envuelve (cf. <i>Hb<\/i> 12, 1) y con tan gran testimonio de la verdad del Evangelio.<\/p>\n<p>Veneramos la memoria de los santos del cielo por su ejemplaridad, pero m\u00e1s a\u00fan con el fin de que la uni\u00f3n de toda la Iglesia en el Esp\u00edritu se vigorice por el ejercicio de la caridad fraterna (cf. <i>Ef<\/i> 4, 1-6). Porque as\u00ed como la comuni\u00f3n cristiana entre los viadores nos acerca m\u00e1s a Cristo, as\u00ed el consorcio con los santos nos une a Cristo, de quien, como de Fuente y Cabeza, dimana toda la gracia y la vida del mismo Pueblo de Dios [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn159\">159<\/a>]. Es, por tanto, sumamente conveniente que amemos a \u00ab\u00a1tos amigos y coherederos de Cristo, hermanos tambi\u00e9n y eximios bienhechores nuestros; que rindamos a Dios las gracias que le debemos por ellos [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn160\">160<\/a>]; que \u00ablos invoquemos humildemente y que, para impetrar de Dios beneficios por medio de su Hijo Jesucristo, nuestro Se\u00f1or, que es el \u00fanico Redentor y Salvador nuestro, acudamos a sus oraciones, protecci\u00f3n y socorro\u00bb [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn161\">161<\/a>]. Todo genuino testimonio de amor que ofrezcamos a los bienaventurados se dirige, por su propia naturaleza, a Cristo y termina en El, que es \u00abla corona de todos los santos\u00bb [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn162\">162<\/a>], y por El va a Dios, que es admirable en sus santos y en ellos es glorificado [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn163\">163<\/a>].<\/p>\n<p>La m\u00e1s excelente manera de unirnos a la Iglesia celestial tiene lugar cuando \u2014especialmente en la sagrada liturgia, en la cual \u00abla virtud del Esp\u00edritu Santo act\u00faa sobre nosotros por medio de los signos sacramentales\u00bb\u2014 celebramos juntos con gozo com\u00fan las alabanzas de la Divina Majestad [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn164\">164<\/a>], y todos, de cualquier tribu, y lengua, y pueblo, y naci\u00f3n, redimidos por la sangre de Cristo (cf. <i>Ap<\/i> 5, 9) y congregados en una sola Iglesia, ensalzamos con un mismo c\u00e1ntico de alabanza a Dios Uno y Trino. As\u00ed, pues, al celebrar el sacrificio eucar\u00edstico es cuando mejor nos unirnos al culto de la Iglesia celestial, entrando en comuni\u00f3n y venerando la memoria. primeramente, de la gloriosa siempre Virgen Mar\u00eda, mas tambi\u00e9n del bienaventurado Jos\u00e9, de los bienaventurados Ap\u00f3stoles, de los m\u00e1rtires y de todos los santos [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn165\">165<\/a>].<\/p>\n<p>51. Este sagrado S\u00ednodo recibe con gran piedad la venerable fe de nuestros antepasados acerca del consorcio vital con nuestros hermanos que se hallan en la gloria celeste o que a\u00fan est\u00e1n purific\u00e1ndose despu\u00e9s de la muerte, y de nuevo confirma los decretos de los sagrados Concilios Niceno II [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn166\">166<\/a>], Florentino [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn167\">167<\/a>] y Tridentino [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn168\">168<\/a>]. Al mismo tiempo, en fuerza de su solicitud pastoral, exhorta a todos aquellos a quienes corresponde para que, si ac\u00e1 o all\u00e1 se hubiesen introducido abusos por exceso o por defecto, procuren eliminarlos y corregirlos, restaur\u00e1ndolo todo de manera conducente a una m\u00e1s perfecta alabanza de Cristo y de Dios. Ense\u00f1en, pues, a los fieles que el verdadero culto a los santos no consiste tanto en la multiplicidad de actos exteriores cuanto en la intensidad de un amor activo, por el cual, para mayor bien nuestro y de la Iglesia, buscamos en los santos \u00abel ejemplo de su vida, la participaci\u00f3n de su intimidad y la ayuda de su intercesi\u00f3n\u00bb [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn169\">169<\/a>]. Pero tambi\u00e9n hagan comprender a los fieles que nuestro trato con los bienaventurados, si se lo considera bajo la plena luz de la fe, de ninguna manera rebaja el culto latr\u00e9utico tributado a Dios Padre por medio de Cristo en el Esp\u00edritu, sino que m\u00e1s bien lo enriquece copiosamente [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn170\">170<\/a>].<\/p>\n<p>Porque todos los que somos hijos de Dios y constituimos una sola familia en Cristo (cf. <i>Hb<\/i> 3,6), al unirnos en mutua caridad y en la misma alabanza de la Trinidad, secundamos la \u00edntima vocaci\u00f3n de la Iglesia y participamos, pregust\u00e1ndola, en la liturgia de la gloria consumada [<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftn171\">171<\/a>]. Cuando Cristo se manifieste y tenga lugar la gloriosa resurrecci\u00f3n de los muertos, la gloria de Dios iluminar\u00e1 la ciudad celeste, y su lumbrera ser\u00e1 el Cordero (cf. <i>Ap<\/i> 21,23). Entonces toda la Iglesia de los santos, en la felicidad suprema del amor, adorar\u00e1 a Dios y \u00abal Cordero que fue inmolado\u00bb (<i>Ap<\/i> 5, 12), proclamando con una sola voz: \u00abAl que est\u00e1 sentado en el trono y al Cordero, alabanza, gloria, imperio por los siglos de los siglos\u00bb (<i>Ap<\/i> 5, 13).<\/p>\n<p>________________________________________________________________________________________<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref147\">147<\/a>] Conc. Florentino, <i>Decretum pro Graecis<\/i>: Denz. 693 (1305).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref148\">148<\/a>] Adem\u00e1s de los documentos m\u00e1s antiguos contra todas las formas de evocaci\u00f3n de los esp\u00edritus, desde Alejandro IV (27 septiembre 1258), cf. S. C. S. Oficio, <i>De magnetismi abusu<\/i>, 4 agos. 1856: AAS (1865) 177-178. Denz. 1653-1654 (2823-2825); y la respuesta de la S. C. S. Oficio, 24 abr. 1917: AAS 9 (1917) 268: Denz. 2182 (3642).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref149\">149<\/a>] V\u00e9ase la exposici\u00f3n sint\u00e9tica de esta doctrina paulina en P\u00edo XII, enc. <i>Mystici Corporis<\/i>: AAS 35 (1943), 200 y <i>passim<\/i>.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref150\">150<\/a>] Cf., v.gr. San Agust\u00edn,<i>Enarr. in Ps.<\/i> 85, 24: PL 37, 1099. San Jer\u00f3nimo, <i>Liber contra Vigilantium<\/i> 6: PL 23, 344. Santo Tom\u00e1s, <i>In 4 Sent.<\/i>, d 45, q. 3, a. 2. San Buenaventura, <i>In 4 Sent.<\/i>, d. 45, a. 3. q. 2, etc.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref151\">151<\/a>] Cf. P\u00edo XII, enc. <i>Mystici Corporis<\/i>: AAS 35 (1943) 245.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref152\">152<\/a>] Cf. innumerables inscripciones en las catacumbas romanas.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref153\">153<\/a>] Cf. Gelasio I, Decretal <i>De libris recipiendis<\/i> 3: PL 59, 160: Denz. 165 (353).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref154\">154<\/a>] Cf. San Metodio, <i>Symposion<\/i> VII, 3: GCS (Bonwetsch) 74.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref155\">155<\/a>] Cf. Benedicto XV, <i>Decretum approbationis virtutum in Causa beatificationis et canonizationis Servi Dei Ioannis Nepomuceni Neumann<\/i>: AAS 14 (1922) 23; otras aloc de P\u00edo XII \u00abde Sanctis\u00bb: <i>Inviti all&#8217;eroismo<\/i>, en \u00abDiscursos y radiomensajes\u00bb t. I-3 (Roma 1941-1942)<i>passim<\/i>; P\u00edo XII, <i>Discorsi e Radiomessaggi,<\/i> t. 10, 1949, p. 37-43.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref156\">156<\/a>] Cf. P\u00edo XII, enc. <i>Mediator Dei<\/i>: AAS 39 (1947) 581.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref157\">157<\/a>] Cf. <i>Hb<\/i> 13, 7; <i>Eccli<\/i> 44-50; <i>Hb<\/i> 11, 3-40. Cf. tambi\u00e9n P\u00edo XII. enc. <i>Mediator Dei<\/i>: AAS 39 (1947) 582-583.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref158\">158<\/a>] Cf. Conc. Vaticano I, const. de fe cat\u00f3lica <i>Dei Filius<\/i> c. 3: Denz. 1794 (3013).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref159\">159<\/a>] Cf. P\u00edo XII, enc. <i>Mystici Corporis<\/i>: AAS 35 (1943) 216.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref160\">160<\/a>] Con relaci\u00f3n a la gratitud hacia los santos, cf. E. Diehl, <i>Inscriptiones latinae christianae veteres<\/i> I (Berl\u00edn 1925) n. 2008, 2382 y <i>passim<\/i>.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref161\">161<\/a>] Conc. Tridentino, decr. <i>De invocatione&#8230; Sanctorum:<\/i> Denz. 984 (1821).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref162\">162<\/a>] Brevario Romano. <i>Invitatorium<\/i> in <i>festo Sanctorum Omnium<\/i>.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref163\">163<\/a>] Cf. v. gr., <i>2 Tes<\/i> 1, 10.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref164\">164<\/a>] Conc. Vaticano II, const. sobre la liturgia \u00a0<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\">Sacrosanctum Concilium<\/a><\/i>, c. 5, n. 104: AAS 56 (1964) 125-126.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref165\">165<\/a>] Cf. Misal Romano canon de la misa romana.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref166\">166<\/a>] Cf. Conc. Niceno II, act. 7: Denz. 302 (600).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref167\">167<\/a>] Cf. Conc. Florentino, <i>Decretum pro Graecis<\/i>: Denz. 693 (1304).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref168\">168<\/a>] Conc. Tridentino, decr. <i>De invocatione, veneratione et reliquiis Sanctorum et sacris imaginibus<\/i>: Denz. 984-988 (1821-1824); decr <i>De Purgatorio<\/i>: Denz., 983 (1820); decr. <i>De iustificatione<\/i> can. 30: Denz., 840 (1580).<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref169\">169<\/a>] Misal Romano, del Prefacio concedido a las di\u00f3cesis de Francia.<\/p>\n<p>[<a title=\"\" href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html#_ftnref170\">170<\/a>] Cf. San Pedro Canisio, <i>Catechismus Maior seu Summa Doctrinae christianae<\/i>, c. 3 (ed. crit. F. Streicher) I, p. 15-16, n. 44 y p. 100-101, n. 49.<\/p>\n<div class=\"sharelinks\" style=\"\">\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo VII: \u00cdndole Escatol\u00f3gica\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/www.facebook.com\/sharer.php?u=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=886\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"56\" height=\"20\" alt=\"facebook\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/facebook.png?resize=56%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo VII: \u00cdndole Escatol\u00f3gica\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"https:\/\/plus.google.com\/share?url=https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=886\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"60\" height=\"20\" alt=\"google plus\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/googleplus.png?resize=60%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<a title=\"Cap\u00edtulo VII: \u00cdndole Escatol\u00f3gica\" Nagar\" rel=\"nofollow\" target=\"_blank\" href=\"http:\/\/twitter.com\/home?status=Cap\u00edtulo VII: \u00cdndole Escatol\u00f3gica https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=886\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"70\" height=\"20\" alt=\"twitter\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/svsc.archimadrid.es\/wp-content\/plugins\/facebook-google-twitter-share\/images\/twitter.png?resize=70%2C20&#038;ssl=1\"><\/a>\n\t<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; CAP\u00cdTULO VII:\u00a0\u00cdNDOLE ESCATOL\u00d3GICA DE LA IGLESIA PEREGRINANTE\u00a0Y SU UNI\u00d3N CON LA IGLESIA CELESTIAL 48. La Iglesia, a la que todos estamos llamados en Cristo Jes\u00fas y en la cual conseguimos la santidad por la gracia de Dios, no alcanzar\u00e1 su consumada plenitud sino en la gloria celeste, cuando llegue el tiempo de la restauraci\u00f3n &hellip; <\/p>\n<p><a class=\"more-link btn\" href=\"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/?page_id=886\">Seguir leyendo<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":653,"parent":856,"menu_order":7,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"footnotes":""},"class_list":["post-886","page","type-page","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","nodate","item-wrap"],"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/P2YM3J-ei","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_likes_enabled":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/886","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=886"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/886\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":888,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/886\/revisions\/888"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/856"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/653"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/svsc.archimadrid.es\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=886"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}